BUENOS AIRES.- Un adolescente de 13 años fue asesinado ayer de un balazo en el pecho frente a su familia en el partido bonaerense de Luján, por ladrones que los interceptaron cuando viajaba por la Autopista del Oeste junto a su papá, su tío y otros dos menores y los tomaron como rehenes para robarles el vehículo.
Mientras los llevaban en un auto de los delincuentes, un tío del chico sufrió heridas cuando se arrojó del vehículo en movimiento para escapar. Al parecer, el chico de 13 años quiso hacer lo mismo, hubo un forcejeo y recibió un disparo en el tórax que le produjo la muerte poco después. Horas después de la tragedia, el rodado de las víctimas -una camioneta Volkswagen Amarok último modelo- y el auto de los ladrones -un Nissan Tiida- fueron hallados en el partido de San Isidro, a decenas de kilómetros del lugar del crimen.
Aunque había dudas sobre si fue un robo al voleo o si los estaban persiguiendo con algún dato cierto, los investigadores dedujeron que los delincuentes actuaron con violencia pero sin saber a quiénes estaban robando y que, en realidad, querían hacerse de la camioneta.
Es que tras asesinar al chico y dejar a sus víctimas en el medio de la ruta, los ladrones abandonaron la camioneta robada en la localidad de Martínez, sin darse cuenta de que allí dejaban $100.000 mil pesos que la familia llevaba ocultos debajo de uno de los asientos.
A las 6.30, una familia de origen boliviano, oriunda de la ciudad santacruceña de Puerto San Julián, emprendía a bordo de su camioneta Volkswagen Amarok el regreso hacia el sur. El auto era conducido por Carlos Quispe, un albañil de 40 años que había llegado el 8 de enero a la provincia de Buenos Aires junto a su hijo José Luis Quispe, de 13 años, para visitar a unos familiares en la localidad bonaerense de Villa Celina (La Matanza), y cerrar unos negocios para hacer una construcción en Lincoln.
Quispe llevaba en el auto a su hijo, a su sobrino Elvis, de 11 años; a su hermano Roberto, de 45, y a un amigo llamado DavidMaite, de 41 años.
"Había venido a ver un trabajo, tenía que empezar en diez días. Estaban volviendo a Santa Cruz", dijo Julián Quispe, uno de los familiares.
Pero cuando viajaban a la altura de Luján se habrían perdido y fueron interceptados por tres asaltantes armados que iban en un auto. Uno de los ladrones se puso al frente de la Amarok, mientras que todos los ocupantes de ese vehículo fueron obligados a ubicarse en la parte de atrás del auto, mientras dos delincuentes los amenazaban. Cuando estaban por cruzar el peaje de Luján el auto en el que iban los delincuentes y las víctimas tuvo que disminuir la marcha y Roberto Quispe, de 45 años, abrió la puerta trasera y se lanzó del auto en movimiento. Fue en ese momento donde el nene de 13 años habría querido hacer lo mismo y el acompañante del auto le disparó a quemarropa en el pecho con un arma 9 milímetros. El conductor del auto aceleró, derribó la barrera del peaje y llegó a la ruta 28, donde terminaron abandonando a las víctimas. (DyN)