ROMA.- Los documentos de la fiscalía italiana constituyen un golpe devastador para la controvertida imagen del primer ministro Silvio Berlusconi, acusado de prostitución de menores y abuso de poder, un escándalo que paraliza y "perturba" al país. En una nota oficial, el presidente de la República, Giorgio Napolitano admitió "la perturbación" de la opinión pública ante las graves acusaciones.
"El presidente de la República es consciente de la perturbación de la opinión pública frente a las supuestas acusaciones de la fiscalía de Milán al jefe del gobierno de delitos graves y por la divulgación de numerosos elementos relativos a la investigación", sostiene.
Los jueces notificaron el lunes al Parlamento italiano las pruebas "evidentes" que comprometen al premier en un caso de prostitución de una menor marroquí, conocida como "Ruby robacorazones". Algunos de los diputados que han podido leer los documentos de la fiscalía han filtrado numerosas escuchas telefónicas, anexas como pruebas, con conversaciones picantes y comprometedoras, que describen un mundo decadente, con mujeres jóvenes que compiten para convertirse en "la preferida" del magnate.
Si bien no se trata de la primera vez que el magnate de las comunicaciones y líder político protagoniza escándalos de carácter sexual, Berlusconi, de 74 años, suscita esta vez mayor estupor. El diario de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire, calificó la situación de "irrespirable" y pidió que se clarifique rápidamente, ya que se trata de una historia "tremenda que ofende". De las actas emerge en dos ocasiones el pago de 10.000 euros a través de transferencias bancarias efectuadas por el mismo Berlusconi a chicas que participaban en las fiestas privadas. "Un líder que provoca la burla del mundo entero a raíz de sus fiestas con menores prostitutas, puede gobernar un país democrático?", se interroga el diario de izquierda La Repubblica.
La presión sobre el primer ministro creció luego del planteo de los magistrados. "Si el primer ministro tiene algo de dignidad, debería renunciar e ir ante los investigadores para enfrentar cargos infames", indicó Dario Franceschini, líder parlamentario del Partido Democrático, la mayor agrupación política de la oposición, a la Cámara baja.
"¿Están todos locos?", respondió ayer el premier cuando los medios de prensa le consultaron si planeaba renunciar al cargo, como le reclama la oposición. "Estoy absolutamente tranquilo, estoy disfrutando", agregó. (AFP-Reuter)