LOS ÁNGELES.- Cuando David Lynch sale de viaje con su cámara de video o de fotos, o con un pincel y colores, jamás vuelve con algo hermoso o edificante.
"Me encanta ir a mundos extraños", señaló una vez el especialista hollywoodiense en lo estrambótico sobre sus gustos artísticos. Y esos mundos de Lynch son abismos extraños, lugares oscuros llenos de violencia y perversiones.
Por eso, la línea roja de sangre atraviesa toda la obra de este cineasta estadounidense de culto, desde su debut con "Eraserhead" hasta su última película, "Inland Empire". Mañana, Lynch cumple 65 años.
El artista tiene poco en común con sus oscuras figuras cinematográficas. El creador de duras películas de culto como "Blue Velvet" y "Wild at Heart" medita desde los años 70 según las enseñanzas del Maharishi Mahesh Yogi, que alguna vez fue seguido por Los Beatles. Con su filme debut "Eraserhead" (1977), este estudiante de arte y cine conmocionó con escenas de horror e imágenes surreales. Y tres años después, con "The Elephant Man" ("El hombre elefante"), Lynch cimentó su fama como especialista de lo estrambótico. La película sobre un hombre terriblemente deforme, que es comercializado en la Inglaterra victoriana como atracción de mercado.
Igual de brutales, complejas y abstractas que sus filmes son las pinturas, dibujos y esculturas que realiza. Hace cuatro años mostró en París más de 600 obras en la exposición "The Air is on Fire". "Mis imágenes son comedias orgánicas, brutales", dijo una vez Lynch. En Alemania, en tanto, un museo recomendó la exposición para mayores de 18 años. (DPA)