Caso o hecho sucedido en otro tiempo, que se propone, o bien para que se imite y siga, si es bueno y honesto, o para que se evite si es malo. Acción o conducta que puede inclinar a otros a que la imiten. Estas dos definiciones de la palabra ejemplo, nos recuerdan que todo ser humano o comunidad necesitan aquello de "seguir el ejemplo" para crecer. En los últimos lustros, para explicar de algún modo la crisis de valores de la sociedad, se habla de que hay una escasez o una carencia de modelos en los cuales las nuevas generaciones pueden reflejarse. Generalmente, cuando estos se mueren se descubre que eran tal vez de los "imprescindibles".
El 10 de enero pasado, veintiún días antes de cumplir 81 años, murió María Elena Walsh. Su obra, su compromiso y su personalidad la convirtieron en una figura querida y respetada. Fue una referente del feminismo bien entendido. Las distinciones la acompañaron a lo largo de su vida. A los 17 años publicó "Otoño imperdonable", su primer libro con el que obtuvo el segundo premio Municipal de Poesía y recibió elogios de Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez. En la época del peronismo, aceptó la invitación de este último para viajar a Estados Unidos. Luego, partió con la tucumana Leda Valladares a Francia, donde conformaron el dúo Leda y María.
Tras esa experiencia comenzó a amasar la obra para niños que le daría renombre. "Siempre contradije la ocurrencia de que con la poesía o con el arte o las letras de las canciones se podía modificar a las personas, inculcarles algo, ser docente. Nunca me sentí atraída por ideas como esas. Y eso se ve en mis trabajos para chicos, en donde alcanza con usar un lenguaje rico y que los versos estén bien medidos para cumplir con la ?docencia?. Nunca pensé que hiciera falta agregar moraleja al final de una canción ni decirles a los nenes que se porten bien. Nunca me interesó ponerme en el papel de madre... Poesía no es sólo transmisión o memorización de versos. Es sobre todo una actitud frente a la vida, una forma de sensibilidad", solía decir.
El lenguaje desestructurado y la invitación a jugar con la imaginación, poniendo el mundo al revés, con el humor como aliado preferido, revolucionaron la literatura infantil a través de sus poemas, cuentos y canciones. "Creo que la novedad sobre mis poemas fue que no tenían ningún carácter docente ni moralista, ni eran aplicados al programa escolar. Era un concepto revolucionario el pensar que la versificación no tenía por qué tener un contenido didáctico. En 1964 era un concepto novedoso", sostenía.
Del humor se valió para criticar los prejuicios y la solemnidad de los adultos. Mostró su valentía cuando con su artículo "Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes", publicado en 1979 en el diario Clarín, arremetió contra el autoritarismo y la censura: "El ubicuo y diligente censor... ha convertido nuestro llamado ambiente cultural en un pestilente hervidero de sospechas, denuncias, intrigas, presunciones y anatemas. Es, en definitiva, un estafador de energías, un ladrón de nuestro derecho a la imaginación, que debería ser constitucional".
Pese a su fama, se caracterizó por un perfil más bien bajo. Una intelectual que intentó ser fiel a sus convicciones, en un país en que el cambio de camiseta se ha vuelto moneda corriente. María Elena Walsh fue una mujer comprometida con su arte y su país. Pocos artistas desataron con su adiós una tristeza que abarcó todas las edades, tal vez por su siembra fue en los changuitos que todos fuimos alguna vez. Con amor, poesía, inteligencia, humor y juego hizo pensar y crecer a varias generaciones de argentinos. Nos contó que en este reino del revés, "un ladrón es vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres".