BUENOS AIRES.- Un turista argentino fue asesinado ayer durante un asalto en la ciudad brasileña de Florianópolis.

Raúl Alberto Baldo, de 48 años y oriundo de Córdoba, fue asesinado de un balazo frente a su familia, integrada por su esposa, una maestra de 40 años, y sus hijos de 12 y 14, por un delincuente que le robó el automóvil y todas las pertenencias.

El hecho ocurrió esta madrugada en la playa de Canasvieiras, al norte de la isla de Florianópolis, estado de Santa Catarina, cuando la víctima y su familia iniciaban sus vacaciones. El asesinato ocurrió a 200 metros de un puesto de la Policía Militar brasileña. La víctima mortal era técnico radiólogo y trabajaba en el Hospital Eva Perón de Santa Rosa de Calamuchita. Tanto el Diario Catarinense como el portal Zero Hora señalaron que Baldo murió a las 0.53, tras resistirse a un robo, cuando estaba con su automóvil Volkswagen Surán sobre la calle Rudolf Hickel, donde estaba buscando un hotel.

El cónsul argentino en Florianópolis, Alberto Cotto, sostuvo que el crimen se produjo cuando "Baldo vio que había un hombre subiéndose al auto y corrió para decirle que no". "En una pequeña discusión le pegó un tiro", agregó.

Teresa Torre, pareja del padre de Baldo, manifestó que tanto la víctima como su familia conocían Brasil porque siempre iban allí a distintos lugares y dijo que viajaron por última vez "el año pasado". Raúl Baldo, padre de la víctima, dijo que su hijo le manifestó antes de partir: "no quiero llegar muy de noche a Brasil".

Mientras el cuerpo de Baldo fue llevado a una morgue judicial local, su esposa e hijos recibieron la solidaridad de una familia argentina que veranea en el lugar, que se enteró de lo ocurrido y se acercó a la seccional policial. El padre de la víctima recordó que su hijo le había comentado que iba a viajar a Brasil "sin reservas" previas. "Me dijo que iba sin reservas, a la deriva. Que si le gustaba, se quedaba", explicó.

"Con esta, era la tercera vez que iba de vacaciones a Brasil. Yo lo fui a saludar a su casa el domingo pasado a la mañana y me dijo que después de almorzar iban a salir. Me dijo que no tenían un lugar fijo para alquilar", contó el padre de Raúl.

Cristina, la argentina dueña de la posada ubicada a metros de donde el turista cordobés fue asesinado, dijo que el asesino, tras dispararle a la víctima y apoderarse de su auto, huyó. "Dio marcha atrás y giró, porque pasó por el frente de mi casa, y salió por la avenida principal. Yo calculo que iba a 150 kilómetros por hora. Lo que nos llamó la atención a todos porque un argentino manejando a esa velocidad, acá, es imposible". Agregó que su marido "vio a un solo" delincuente a bordo del Volkswagen. "Y pudo haber producido otra desgracia llegando a la esquina por la forma que cruzó al avenida, que es muy transitada y por milagro no venía nadie", indicó. Según Cristina, la zona es un "lugar seguro", por lo que contó que a raíz del crimen "la ciudad está conmocionada".

"Yo escuché gritar a la mujer, que estaba a veinte metros mío, pero la Policía no me dio tiempo al levantar el tubo (del teléfono para llamarla) que ya estaba ahí. La verdad que la familia (de Baldo) fue contenida inmediatamente", relató. "Todos actuaron bien, pero el tiro lo tenía en la cabeza y era inevitable", concluyó.

En horas de la tarde, la Policía encontró el auto de la víctima abandonado a unos 20 kilómetros del lugar del crimen. (DyN-NA- Télam).