BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, inició ayer su mandato con una agenda internacional que prioriza fortalecer las instituciones latinoamericanas, destinar una gran atención a los países emergentes y profundizar las relaciones con Estados Unidos.
Además de la Argentina, donde llegará a fines de enero, el flamante canciller, Antonio Patriota, anunció que Rousseff tiene previsto visitar en los próximos meses EEUU, China y otros países de Sudamérica. Entre estos últimos, Patriota citó Perú, debido a que la presidenta asistirá en febrero a la cumbre Suramérica-Países Arabes, que se realizará en Lima.
La mandataria, de 63 años, afirmó que mantendrá las grandes directrices de su antecesor, Luiz Inácio "Lula" da Silva, quien logró colocar a Brasil en la arena internacional. "Dilma no es tan carismática como Lula, pero es pragmática. Con ella las relaciones internacionales serán menos ideológicas y más pragmáticas, pero los resultados serán semejantes. Brasil debe continuar con un papel internacional importante; de hecho ya es parte del G20", dijo David Fleischer, consultor y profesor de la Universidad de Brasilia. De acuerdo a proyecciones del especialista, entre las principales diferencias que se verán figura el hecho de que Rousseff será más crítica con Irán y que mejorará las relaciones con EEUU.
Atención a Brics
El sábado, cuando juró, en su primer mensaje ante el congreso Rousseff anunció que dará una gran atención a los países emergentes. Brasil integra con Rusia, India, China y, ahora, Sudáfrica; el grupo de potencias emergentes, conocido como Brics (por las iniciales de los nombres de estas naciones). Además se comprometió a fortalecer las instituciones del Mercosur y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y también las relaciones con el resto de países de América latina, el Caribe, África, Medio Oriente y Asia.
"Estamos seguros de que con Dilma, esa luchadora infinita, vamos a continuar construyendo el eje Caracas-Brasilia", afirmó el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que asistió a la investidura, al igual que sus pares chileno, Sebastián Piñera; colombiano, Juan Manuel Santos; paraguayo Fernando Lugo, y uruguayo, José Mujica. Pero Rousseff también quiere un mayor acercamiento con Europa y EEUU. "Profundizaremos las relaciones con EEUU y con la Unión Europea", dijo al asumir.
Al final de su mandato, Lula había criticado al presidente de EEUU, Barack Obama, por no haberse acercado más a América latina, y las relaciones entre esos países se enfriaron. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, viajó el sábado a la asunción de Rousseff con un mensaje de reaproximación, aunque no pudo reunirse con la mandataria. Una nota enviada desde el Departamento de Estado de EEUU precisa: "Brasil es un socio esencial en el continente y en el mundo y EEUU está empeñado en profundizar nuestras relaciones". (AFP-NA )