"Ninguno es el mismo que salió de Tucumán hace 10 días". La sentencia de Gustavo Guersman, director de la Orquesta Juvenil de la UNT, se confirma por medio de los comentarios emotivos de algunos de los jóvenes que recorrieron Italia para ofrecer seis conciertos. "Europa es la cuna de la música clásica, y eso para nosotros era una mezcla de orgullo y presión. Somos conscientes de que tienen mucha más formación que nosotros, por la antigüedad, y aunque somos músicos clásicos, llevamos obras argentinas", explicó Rocío Espinosa (cello).

La delegación de 22 músicos regresó el jueves a la noche de su gira, con la que festejaron los 25 años de la Orquesta. Allá se fusionaron con el coro local Costanzo Porta, de Cremona (dirigido por Antonio Greco), con el que habían podido ensayar sólo una vez antes de la primera actuación en la Universitá della Sapienza (Roma).

"Fue increíble, porque habían aprendido muy bien las canciones y la pronunciación, que no era española o argentina, sino tucumana", destaca sorprendida Rocío, de 20 años.

Eso ayudó a los tucumanos a concentrarse y a trabajar con comodidad, según cuenta Cecilia Iriarte (violín). "Tenemos claros nuestros objetivos, y allá lo primero era tocar. Nos sentíamos comprometidos, y por eso nos autoexigimos mucho como grupo, pero también jugamos con la confianza que hay entre nosotros", señala la intérprete de 22 años.

La gira fue organizada por Emir Saúl, el fundador de la Orquesta, que reside en Italia y se puso al frente del grupo en los conciertos. Una agencia privada se encargó de la producción general del viaje y de las presentaciones, y la Universidad Nacional de Tucumán hizo un aporte económico para solventar algunos gastos.

La mayoría de los músicos no conocía Europa, y mucho menos al público, al que se imaginaron más frío y cerrado de lo que demostró ser en esas seis mágicas noches. "No creo que ellos escuchen tan seguido lo que llevamos nosotros, y nos emocionó mucho ver la respuesta porque les agradó", apuntó Cecilia.

"La gente es diferente, sabe apreciar la música de manera distinta, es muy respetuosa y menos calurosa, aplaude menos, es gente medida. Pero se re-prendió, y en el último concierto, en Udine, hicimos ?Pollerita? y se enloquecieron", agregó Rocío.

Algo que según las chicas sorprendió a los europeos es el uso del charango y el bombo. "Les entusiasmó mucho. Para los argentinos que viven allá y fueron a vernos fue muy emotivo, algunos hasta lloraron y después fueron a saludarnos", sostuvo la cellista."Fue la mejor gira de nuestras vidas -sintetizó Rocío-. La experiencia de conocer Italia, porque pudimos pasear, la calidad de los conciertos, tocar en esos lugares..."