Fue un diálogo breve, la pregunta fue directa y tronó en el antedespacho del gobernador, hace ya algunos años y ante pocos testigos: "¿Vos sos corrupto?". La respuesta del interlocutor, un funcionario de segunda línea, fue un repentino "no" con un gesto de sorpresa en su rostro por la consulta intempestiva de José Alperovich. "Entonces no tenés de qué preocuparte, seguí trabajando", le espetó el mandatario mientras ingresaba a su oficina. El funcionario estaba preocupado por los rumores que corrían sobre su gestión, los que el titular del Poder Ejecutivo minimizó. Claro, en ese caso no había fotos de camionetas oficiales descargando productos de una firma privada o videos de un camión con un logo oficial en una misión particular, aportados por lectores de LA GACETA. Esas pruebas eran contundentes, por lo tanto, la reacción de la Casa de Gobierno fue casi lógica. En ambos casos, las renuncias de los funcionarios involucrados marcaron el capítulo final; porque lo que más le preocupa a esta gestión -y a cualquier otra- es que el mote de corrupta la marque históricamente. Sin embargo, ahí está todavía el caso de Funsal sin la puntada final, como el proceso por enriquecimiento ilícito del vicegobernador en uso de licencia, Juan Manzur. En este caso, Alperovich salió a bancar a sus colaboradores. Se jugó, al margen de las consecuencias políticas, que tal vez habrá estimado menores. Pero, contra fotos y videos no se puede, y no hay que dejar crecer esa enredadera a ocho meses de los comicios. Esas imágenes pueden ser perturbadoras.
Delitos "legales"
Como perturbadoras para su gestión podrían ser eventuales ocupaciones de terrenos en la provincia. Y así como hay rumores de políticos corruptos -como los que inquietaban a aquel funcionario-, también comenzaron a circular versiones sobre invasiones a predios en Tucumán. Alertado por eso, ayer Alperovich salió a fijar una posición tajante: "no lo vamos a permitir y vamos a actuar con toda la fuerza de la ley". Apuntó más: "vamos a defender la propiedad privada". En este sentido, lo que al mandatario debería preocuparle son las declaraciones del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que suelto de cuerpo afirmó que mientras un juez no lo diga, usurpar no es delito. Así que, si lo dice el hombre más fuerte en el Gobierno nacional, después de la Presidenta, Cristina Fernández, entonces: a usurpar se ha dicho. Un "regalito" navideño para los necesitados, y los que juegan con sus necesidades. Semejante interpretación es un llamado encubierto a cometer delitos. Bueno, total luego le echa la culpa a Eduardo Duhalde y listo; el "padrino", al decir de Cristina. Lo curioso es que lo que no es delito para Aníbal, sí lo es para el gobernador. En conclusión, a uno le preocupa la imagen de la gestión y al otro no. ¿Cuáles son las motivaciones reales del jefe de Gabinete? Eso mismo se debe estar preguntando su "amiga" Nilda Garré, que hoy asumirá al frente del Ministerio de Seguridad, ya que Aníbal está fomentando las usurpaciones, "legales, claro". ¿Le está minando el camino, molesto porque sesgaron su poder?
Se des-conocen
Los que sí están minando el camino a Alperovich son los futuros acoplados, ya que la imagen que están brindando algunos dirigentes territoriales del peronismo tendría que preocuparle, porque los enfrentamientos entre ellos pueden causar heridos, y no sólo eso. De hecho ya los hubo, y se puede decir que son derivaciones propias del sistema de acoples que defiende el mandatario, porque es un traje que se hizo a su medida en 2006. Por ejemplo, el viernes pasado en horas de la tarde, en el circuito 19, en la zona de la Quinta Agronómica, se produjeron incidentes entre seguidores del legislador Armando Cortalezzi y simpatizantes de la concejala Elsa Aguilar. ¿Motivo? una obra que tenía que inaugurar Alperovich; y todos querían "aparecer en la foto". Cualquier cosa parece que les suma en sus alforjas a los dirigentes territoriales, máxime si van a tener que salir a pelear solos los votos en 2011, ya que no serán bendecidos con la inclusión en la lista light del PJ. El acople los obliga a "desacoplarse" entre ellos, y pelear sin calle ni muros que los dividan. Un policía terminó pagando los platos rotos, ya que fue agredido, aunque algunas voces señalaron que era partidario de un grupo en pugna y que los otros lo individualizaron. La palabra oficial es que el agente estaba en misión de custodia y que en su afán de brindar seguridad terminó siendo golpeado. Lo cierto es que hubo incidentes, que el gobernador se bajó de la Combi que lo trasladaba y que no llegó al lugar de la obra, tal vez alertado de los incidentes o por el calor que hacía en ese momento, más de 35º; según de deslizó.
En suma, corrupción, ocupaciones y enfrentamientos territoriales, un cóctel que puede empañar diciembre.