"Fue una pandemia que, por suerte, hemos podido superar", afirmó Adrián Luque, presidente del Concejo Deliberante de Rosario de la Frontera. El funcionario dialogó ayer con LA GACETA sobre el nuevo suicidio que conmueve a los rosarinos y consideró que, más allá de los casos particulares de cada uno de los chicos que se quitaron la vida, y de los rumores de la existencia de listas o juegos por Internet, las causas principales de la ola de muertes están relacionadas con una cuestión social.

"Rosario de la Frontera es una ciudad que ha crecido en cantidad de habitantes y que, al mismo tiempo, no estuvo acompañada por el debido crecimiento económico", dijo Luque durante la entrevista. Es que la ciudad de clase media ha visto en los últimos años una migración de habitantes, provenientes de localidades cercanas a la ciudad. "Fueron dejando sus pequeñas casas en el campo para venir aquí. Y no siempre estuvimos preparados para recibirlos", expresó.

Involucrados
En la Escuela de Comercio Nuestra Señora del Rosario asistían tres de los adolescentes que se quitaron la vida en los últimos meses. Allí fue donde se concentraron los principales esfuerzos del Estado por tratar de superar la crisis. "Los padres se han involucrado y hemos entendido todos que si la escuela y la familia no estaban juntos, no salíamos adelante", comentó Delia Gius, vicedirectora de la institución.

Las charlas que los especialistas tuvieron con los alumnos de los últimos años, para que a su vez sean estos los que dialoguen con los más chicos, fue el principal acierto que tuvieron, según las autoridades. "Pero los mas grandes nos asustamos, y empezamos a charlar más con los chicos", explicó la profesora Gius.

Un párrafo aparte mereció el tratamiento que los distintos medios, tanto locales como nacionales, dieron al tema. "En algunos casos existió mucha morbosidad en como se lo transmitió. Nosotros preferimos buscarle la explicación social y cultural, y desde allí abordamos el problema", afirmó Luque. Todos coinciden en lo mismo: hay un antes y un después en Rosario de la Frontera. Los padres están dispuestos a escuchar más a sus hijos, y estos creen necesario potenciar el diálogo entre ellos. "Salimos adelante. Por lo menos los profesores supimos que la relación con los chicos tenía que cambiar, y cambió para bien", concluyó Gius.