Cuando Miguel Díaz sale en su bicicleta a repartir correspondencia nunca sabe a qué hora terminará. Para este cartero de 32 años, es un dolor de cabeza hacer entregas en algunos barrios de San Isidro de Lules: "¡las calles no tienen nombre y estoy horas buscando a los destinatarios!". Reniega cuando debe llevar algo a los barrios Almirante Brown, Ingenio Viejo o San Rafael.
En el Brown, la única calle con nombre es la Mariano Moreno. Todos los vecinos que no viven sobre ella, directamente mencionan el nombre del barrio. "Cuando doy mi dirección, digo que vivo en la calle Brown (en realidad, no existe). En realidad sólo tengo un número de lote y casa", ejemplifica Norma Borquez, de 53 años.
Adelina Zelarayán, de 27 años, vive en la Mariano Moreno y a su casa llega mucha de la correspondencia de sus vecinos. "La galería amanece cubierta de boletas de servicios. A veces me paso repartiendo cartas. Y cuando viene un taxi... es toda una historia", revela.
Por otro lado, Petrona Martínez, de 51 años, está indignada porque construyeron sólo el cordón cuneta pero no hicieron el pavimento. "Fui presidenta del centro vecinal y llevamos a las autoridades proyectos para que nominen las arterias, se coloque gas natural y terminen de hacer las calles. Pero nada", protesta.
Rodolfo Contreras, de 50 años, asevera que varios vecinos tuvieron inconvenientes con las boletas y a veces llegan vencidas porque las entregan mal. "Dejaron la tierra levantada y no hicieron la calle; entonces con el viento, nos enterramos y con la lluvia, nos aislamos", concluye.