La llegada de una comisión técnica del FMI al país para colaborar en la confección de un índice nacional de precios y el inminente reinicio de las negociaciones con el Club de París para que la Argentina salga definitivamente del default en que incurrió tras la crisis de 2001 genera una pregunta recurrente: ¿en qué favorecerá a la economía real este acercamiento a los organismos multilaterales de crédito?
El ex presidente del Banco Central Mario Blejer calificó como "un avance muy interesante" para el país el acuerdo alcanzado con el Club de París para cancelar la deuda sin la intervención del FMI. Blejer consideró que "no habría ningún inconveniente" en cancelar los U$S 6.700 millones "en un tiempo corto" al evaluar que puede tener un efecto "neutro" en las reservas monetarias del Banco Central. "Se está hablando de una cantidad de dinero que no es muy elevada, de forma que si esto se piensa pagar en un tiempo corto, realmente no habría ningún inconveniente en haber un acuerdo", expresó. "Con las tasas de intereses actuales, no es una mala idea negociar a corto plazo", destacó Blejer, y afirmó: "desde el punto de vista interno, no hay un impacto que sea tangible".
Entre los borradores de la propuesta en danza, una alternativa que evalúa el ministro de Economía, Amado Boudou, es cancelar la deuda con el Club de París, que totaliza hoy U$S 6.026 millones contabilizando capital e intereses, en un cronograma de 24 pagos trimestrales, es decir durante seis años. Se trata de un esquema de pagos similar al ya pactado con España en 2007, a través del cual se definieron las condiciones de devolución de un préstamos por U$S 1.000 millones, que ese país le otorgó al Gobierno de Fernando De la Rúa, y que formó parte del blindaje de U$S 20.000 millones que se armó para la Argentina. En la negociación bilateral que realizó la gestión de Néstor Kirchner se arregló un plan de 24 cuotas trimestrales, con montos progresivos a pagar, y a una tasa de interés de 1,4% anual más Libor. En este caso, se contempla que el monto total a renegociar será mayor que los U$S 6.000 millones, ya que se computarán intereses compensatorios y punitorios. Se habla de hasta U$S 3.000 millones adicionales, pero precisamente esta cifra será objeto de las negociaciones. El anuncio del inicio de negociaciones para cancelar la deuda con el Club de París impactó positivamente en los mercados argentinos, a pesar del mal momento internacional en el cual se anunció la noticia. Un informe de la consultora Economía & Regiones destaca que si Argentina tuviera firmado un préstamo o programa de reprogramación previamente aprobado por el FMI, la reestructuración de deuda con el Club de París podría decirse que sería "casi un hecho". No obstante hay que considerar que no tener acuerdo con el FMI es una "política de Estado" de la actual administración, por lo que acordar con el Club de París exige un arreglo heterodoxo con nuestros acreedores, pero no imposible. "Cuanto menor sea el horizonte temporal de cancelación de deuda que acepte Argentina, mayor será la posibilidad de acuerdo con el Club de París", destaca, en su informe Economía & Regiones. Al mismo tiempo un entendimiento será clave para facilitar el acceso de Argentina a los mercados de crédito internacional, con la finalidad de generar ingresos de fondos a tasas de un dígito, lo que favorecerá el proceso de inversión, clave para enfrentar la suba de la inflación. Economía & Regiones destaca que si bien el acuerdo no impactará directamente sobre el intercambio comercial argentino, que obedece a otros factores, puede contribuir a que volver a poner al tipo de cambio -hoy presionado por la inflación a constituir un ancla- como factor que contribuya a mejorar los términos favorables del intercambios comercial que se está deteriorando.
Las estadísticas
Por su parte, el ex secretario de Finanzas Daniel Marx opinó que la creación de un nuevo índice de precios con la ayuda del FMI sólo es una parte de la tarea para la reconstrucción de las estadísticas. "Más allá del contexto, la Argentina tiene tasas muy altas y eso influye no sólo sobre el Gobierno, sino también sobre la inversión privada, al limitar los planes de expansión de las empresas. Es una desventaja competitiva clave. Y, para bajar la tasa, hay que hacer cosas que no tienen mayor costo, como arreglar las estadísticas, porque la gente sospecha sobre los números y eso genera más incertidumbre, lo que baja el horizonte de inversión y afecta el poder adquisitivo de corto plazo", remató Marx.