A pesar de que los vehículos en los que trabajan parecen ser diferentes, sus profesiones tienen muchas similitudes. Están atentos a quien les hace señas, indicando que quieren subir al rodado, cobran por el viaje realizado y deben soportar el estrés de conducir por las caóticas calles de Tucumán. Pero además de las características propias de cada viaje, taxistas y choferes de colectivos comparten el riesgo de ser blancos fáciles y predilectos de los ladrones.
"Después de que me asaltaron, me fui a casa y solo, me largué a llorar de la impotencia", contó Pedro Altamiranda. El taxista fue asaltado hace dos meses. A las 21.30, un pasajero había subido en avenida Ejército del Norte y México y le pidió que lo lleve hacia avenida América y México. Cuando llegaron al destino, el muchacho le puso en el cuello una barra filosa a Altamiranda. El ladrón le quitó al taxista la recaudación, su teléfono celular y el reloj. "Es de terror la situación. No podemos saber quién puede robarnos, y sospechamos de todos los clientes", dijo. Juan Figueroa avala lo expresado por su colega. "Son robos al voleo, no hay un parámetro fijo. A mí me robaron tres veces en los cuatro años que llevo como taxista. Y todas las noches escuchamos por radio, o en las estaciones de servicio donde paramos, que algún taxista fue asaltado", comentó Figueroa. Según los consultados, por día, se perpetran hasta cuatro atracos contra taxistas o colectiveros, aunque algunos de ellos no se denuncian.
Los ladrones se las ingenian para tratar de engañar a los taxistas. Figueroa comentó que a un compañero una mujer con un bebé en brazos le hizo señas y le pidió que la lleve hasta El Colmenar. Allí, la "pasajera" sacó un cuchillo y se llevó el dinero de los viajes que había realizado en el día. "Lo cómico, si puede decirse que sea gracioso, es que el bebé era en realidad un muñeco. Se disfrazó para robar", dijo.
Fernando Silva dejó de trabajar por las noches desde que dos muchachos le quitaron la recaudación y lo golpearon en la cara con un revólver. "Fue muy difícil subir de nuevo al auto. Miraba mucho a la gente antes de parar, y si me decían que iban a un barrio que yo creía inseguro, no los llevaba. Por eso, después decidí trabajar de día, porque no podía seguir con ese miedo", comentó. Además, el taxista dijo que tuvo que pagar la recaudación que le habían robado. "El dueño del auto me pedía la denuncia para ver que no le mentía. Pero yo no había ido a la comisaría. Eran solamente $15 lo que llevaba recaudado, así que se los pagué y dejé de trabajar para él", contó.
Esta situación se repite entre los peones de taxi que sufren asaltos y los propietarios de los vehículos. El referente gremial del sector, MiguelFrías, reconoció esta situación. "Algunos propietarios intentan lograr que los peones devuelvan el dinero. Lo que pasa es que son pocos los que se preocupan por el trabajador. Cuando se produce un robo, lo primero que preguntan es si al auto no le pasó nada", dijo Frías. Por eso, les pidió a los taxistas que realicen la denuncia, por más que el importe robado sea mínimo. Eso nos ayuda a que podamos reclamar que se les reconozca el día", afirmó.
De punto
"Nos tomaron de punto. Todos los días nos roban. Ya no se puede circular a la noche por aquí", dijo José Adrián Acuña, chofer de la línea 3, luego de que su compañero, Guillermo Gauna, fuera asaltado por tres adolescentes en avenida San Ramón al 600.
Los choferes de colectivos son un poco más renuentes a hablar. "Si llego a aparecer en los diarios, me corren del trabajo", dijo un colectivero luego de comentar que a muchos compañeros les descuentan del sueldo el dinero que les robaron. "Normalmente el dinero que manejamos es ínfimo. Aunque están los cospeles, la gente igual paga con plata. Y uno arriesga su vida", explicó Marcos, colectivero de una empresa que realiza el recorrido entre la capital y Alderetes.
Según el relato que realizan los choferes, los ladrones aprovechan que hay pocos pasajeros, y que el colectivo circula por cuadras poco transitadas. "Ahora está un poco mejor por el hecho de que la mayoría de las calles están pavimentadas y un poco más iluminadas. Pero el riesgo es constante", dijo Marcos, quien consideró que entre dos a cuatro colectiveros de la empresa son asaltados por semana. "Los datos precisos imagino que las tienen las empresas. Hay veces que pasa un buen tiempo que no roban a nadie de la línea, y hay semanas que son terroríficas. Igual, cada tanto nos llegan comentarios de asaltos a otras líneas", dijo.