A pesar de que los peones de taxi conviven cada día con el peligro de ser asaltados, coincidieron con el sindicalista Miguel Frías en que ha disminuido en los últimos dos años el nivel de agresividad de los ataques. "Antes eran robos más violentos, con armas de fuego. Incluso, nos golpeaban mucho. Ahora son más rápidos, como al voleo", expresó Frías.
El gremialista expresó que han detectado lo que ellos llaman zonas críticas. Son esos lugares a los que los taxistas dudan antes de tomar un viaje. "El Colmenar, los barrios ubicados después de Jujuy al 2.000, detrás del Cementerio del Norte y el barrio El Palomar, en Banda del Río Salí, son algunos lugares a los que preferimos no ir", dijo.
Los hechos de inseguridad motivaron que hace 15 días el gremio de los peones de taxi se reuniera en Las Talitas con el jefe de la Regional Norte, comisario Luis Ibáñez. Allí, los taxistas acordaron medidas para prevenir los robos en El Colmenar. "Además, le presentamos nuestra queja porque muchos taxistas se quejaron que en la comisaría del lugar no les tomaban las denuncias. "Tratamos de coordinar estas medidas. Lo mismo haremos la próxima semana con la gente de la Regional Este, por Banda del Río Salí", explicó Frías. El gremialista agregó que, según los registros que ellos tienen, de cuatro a siete robos que tenían por día en 2008, bajó a cuatro por semana, diferenciándose de lo expresado por los taxistas consultados, para quienes los robos son diarios. "No digo que la situación no sea preocupante. Más en esta época en que aumentan los viajes por las fiestas. Pero bajó la agresividad, y ya no hay robos de los taxis. Se llevan la recaudación, los relojes o las radios, pero no los autos", manifestó.
Preparados
Por su parte, el gerente de la línea 19, Miguel Villagra, afirmó que desde los ataques que sufrió la empresa a mediados de año, casi no tuvieron asaltos. "Fueron poquitos y aislados. Creo que tiene que ver con que hicimos un trabajo con sectores sociales de la avenida Francisco de Aguirre, que era la zona más peligrosa. Además, un policía uniformado está arriba de las unidades que pasan por esa zona desde la tarde, hasta que termina el servicio", explicó el empresario. Por otra parte, los choferes no manejan dinero, ya que cada unidad tiene una caja de seguridad, cuya llave esté en el depósito de la empresa. "A eso hay que sumarle que todos los colectivos tienen GPS y botón de pánico, con lo cual sabemos a cada segundo que pasa en cada uno", concluyó.