La seguridad es un tema complejo. Muy complejo. Cuando se analiza la causal del delito, estudios de todas partes del mundo son unánimes en calificarlo como multicausal. Por consiguiente, mejorar la seguridad no es un tema exclusivo de un solo Poder del Estado. Temas como la edad de imputabilidad de los menores; la modificación de los Códigos de Procedimiento; la legalización o no de la tenencia de drogas; o las decisiones al respecto de las leyes y la Constitución, escapan a la órbita del Poder Ejecutivo.

La óptica ministerial de Seguridad se basa en dos grandes ejes: el mejoramiento de la principal herramienta que tiene el Estado para combatir la delincuencia, que es la Policía; y procurar el trabajo coordinado con los otros Poderes.

Con el Poder Legislativo continuamente se reciben y proponen proyectos. Se destaca la Ley de flagrancia, tendiente a un rápido juzgamiento y castigo de quienes cometen delitos. Esperamos sinceramente que esta modificación tenga éxito, pues resulta muy difícil explicarle a un ciudadano que quien lo atacó a la vista de todo el mundo, en la vía pública, a pesar de haber sido detenido por la Policía, no quede detenido o nunca se le aplique una pena.

Con el Poder Judicial está en pleno desarrollo un proyecto que nos permitirá enviarles desde las comisarías las denuncias al momento que son tomadas, evitando la doble registración.

Quiero dedicarle un párrafo al abuso del alcohol, presente en casi todos los desbordes que a veces terminan en delitos mayores.

En lo referente a la institución policial, consideramos que no se puede estar permanentemente atacando y desacreditando a la fuerza. A la Policía hay que mejorarla día a día.

Ha sido un tema de especial preocupación de este Ministerio la situación de los agentes. Hace cuatro años, sólo el 27% de ellos era personal de planta permanente. A la fecha, hemos regularizado la situación hasta llegar al 98%.

Dentro del plan de seguridad se está desarrollando el "Programa integral de protección ciudadana". Muchas veces escuchamos opiniones que se refieren en forma parcializada, como a una simple incorporación de cámaras y GPS. Pero se trata de un cambio sustancial en la actividad preventiva y operativa de la Policía, que no tiene antecedentes en la provincia. No sólo es tecnología, sino una nueva forma de encarar la tarea policial.

Ya funciona en un 10%, y ha comenzado a modo de prueba en la ciudad de Yerba Buena, donde en días se inaugurará un Centro de Control. El futuro es venturoso, y confiamos que en 2011 podamos ampliarlo a otras ciudades.