RIO DE JANEIRO.- Vehículos blindados avanzaban ayer por calles llenas de humo en Río de Janeiro, mientras la policía combatía a bandas de narcotraficantes en las favelas por quinto día consecutivo en la ciudad donde se realizarán los Juegos Olímpicos de 2016 .

La televisión en vivo mostró el intercambio de fuego entre narcotraficantes en las favelas de las laderas de colinas de las afueras de la ciudad, opacando a la glamorosa imagen internacional de Río de Janeiro.

La poderosa red televisiva Globo transmite desde el mediodía del jueves las imágenes de los delincuentes de la favela Vila Cruzeiro que, portando armamento pesado, se desplazaron por la selva hacia el vecino complejo de Alemao para reunirse con los criminales locales y prepararse para el enfrentamiento con la policía, que también llegó al lugar con armamento de guerra

La policía cercó esa favela, al norte de la ciudad, considerada un bastión de una banda que se cree que habría ordenado los ataques. Al menos seis tanquetas de los marines, nunca antes usadas en batallas en las favelas, transportaron a soldados a Vila Cruzeiro, pese a que los narcotraficantes colocaron barreras.

"Nuestro objetivo es recuperar terreno ante los narcotraficantes. Estamos rescatando a la sociedad de su posición como rehén del comercio de droga", señaló el coronel Alvaro Rodrigues, de la policía militar y director de la operación.

Tensión y ola de ataques

Los choques iniciales fueron dispersos. Algunos narcotraficantes cayeron al suelo durante la fuga, heridos por balazos disparados por agentes, pero el gran enfrentamiento aún no empezó, y nadie sabe si ocurrirá o si los delincuentes optarán por eludir el conflicto e intentar la fuga.

La guerra inminente abre un nuevo capítulo en el ambiente de tensión instalado en Río desde el domingo, cuando delincuentes iniciaron una ola de ataques, que fueron interpretados por las autoridades locales como una represalia a la nueva política de seguridad pública. Esta se basa en la expulsión de delincuentes de favelas ocupadas en el marco de las Unidades de Policía Pacificadora (UPPs), que combinan presencia policial con programas socioculturales.

Al menos 30 personas perdieron la vida durante los enfrentamientos de esta semana, según la policía militar. Una de las víctimas fue una adolescente de 14 años, Rosangela Alves, que estaba en su casa usando la computadora, cuando fue herida por una bala perdida.

Un día después de su muerte, los narcotraficantes abandonaron la favela de Vila Cruzeiro. La tensión se trasladó al vecino complejo de Alemao, que, según se teme, podría convertirse en escenario de una de las más sangrientas guerras del antiguo conflicto entre policía y narcos.

Pese a la presencia de 17.500 efectivos policiales en las calles y al apoyo logístico de la Armada, los ataques al estilo guerrilla prosiguieron ayer por quinto día, con incendios de 55 ómnibus y automóviles. En total, son 23 los muertos señalados como traficantes por la policía; 176 personas fueron detenidas, y 13 pedidos de transferencia de traficantes presos en Río, sospechados de ordenar los ataques, a prisiones de máxima seguridad de estados alejados del país.

Pese a las exhortaciones del gobernador Sergio Cabral a que la población mantenga la calma y siga sus actividades rutinarias, la ola de violencia ya causa cambios en la vida diaria de los habitantes de la ciudad que, en 2014, será escenario de la final del Mundial de fútbol de Brasil y que será además la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Hace varios días que unos 4.000 chicos no concurren a clases en las escuelas del lugar. (AFP-Especial)