Los tiempos de la Justicia están reñidos con el prolongado plazo que requiere la aplicación de la acordada 1.029, que dispone la selección por concurso público de ayudantes judiciales a partir de febrero de 2011. Hasta entonces, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán que preside Antonio Estofán proseguirá designando discrecionalmente empleados en esa y otras categorías. "No puedo esperar a los concursos para cubrir las vacantes de ayudante judicial", ha explicado Estofán.

El magistrado ha apuntado que, hasta ayer, se habían inscripto 10.000 candidatos para cubrir 405 cargos en el transcurso de 2011, 2012 y 2013. "Pero esperamos 16.000... queremos que el concurso salga bien, pero tenemos sólo 30 computadoras. Es decir, estaremos más de un mes solamente para tomar la primera evaluación (de dactilografía)...". La perspectiva, que es válida para el futuro, no rige para el presente. "¡No puedo paralizar el sistema de Justicia!", insiste el presidente.

Sin contradicción

LA GACETA había constatado que durante todo este mes hubo nuevos nombramientos directos (entre cuatro y cinco por día hábil), pese a que Estofán presentó la acordada 1.029 como el punto final del sistema de ingreso al Poder Judicial por simple acuerdo rubricado por los cinco vocales del alto tribunal. Sólo en febrero y marzo de este año, la Corte dispuso el ingreso de alrededor de 90 empleados (de diferentes categorías), según pudo verificar este diario por canales extraoficiales -las designaciones no son publicadas en el portal oficial de la Justicia-.

El gran volumen de incorporaciones ha respondido a las necesidades planteadas por la habilitación del horario vespertino (sólo falta el fuero penal, que tiene previsto funcionar en doble turno a partir del año próximo) y de la Oficina de Violencia Doméstica (Estofán ha especificado que esta absorbió más de 20 designaciones). La jubilación de funcionarios -con el beneficio del 82% móvil- también ha incidido significativamente en el aumento de vacantes judiciales.

Pero los concursos han llegado casi al final de ese ciclo de abundantes nombramientos. Estofán ha comentado que este tipo de selección no se adoptó antes porque la Corte no hallaba el mecanismo adecuado. "A lo largo del año que llevo como presidente, he presentado hasta seis opciones distintas, pero todas tenían sus contras y era razonable atenderlas. Finalmente dimos con el esquema que usa Mendoza, que, en realidad, es una versión mejorada de otro que había en Santa Fe", ha expresado Estofán. El magistrado no considera contradictorio que continúen las designaciones directas mientras se pone en marcha la acordada 1.029: "no lo es porque, cuando yo llegué a la presidencia, sólo había designaciones a dedo y a nadie se les ocurría cambiarlas".