MADRID.- "Default", "riesgo país" o "diferencial con el bono alemán" eran términos hasta hace poco desconocidos para la mayoría de los ciudadanos europeos. Hoy ocupan en cambio titulares y noticias destacadas, al igual que el FMI) como ocurría hace unos años en América latina. Los ciudadanos europeos, sobre todo los de los países considerados con mayor riesgo, como España o Portugal, se encuentran todos los días con informaciones relacionadas con la economía y con un protagonismo del FMI desconocido hasta ahora en este lado del Atlántico.
El Fondo, cuya presencia ha sido tradicionalmente central en América latina y que ha protagonizado desde estrechas alianzas a enconados enfrentamientos con diversos gobiernos, es una novedad para muchos europeos.
Y de hecho, una de las cuestiones que plantea el "Financial Times" es hasta cuándo los intereses de la Unión Europea (UE) y el FMI seguirán coincidiendo a la hora de trazar las políticas, ya que se trata de la primera vez que una zona con una moneda de referencia -como es el euro- se ha visto obligada a acudir al Fondo para aprovechar su experiencia en estas cuestiones.
La situación particular del euro, que hace que los países que comparten la moneda renuncien a una política monetaria nacional, obliga a los miembros a coordinar sus medidas y a apoyarse, pero la situación es muy complicada debido a los desequilibrios entre unas naciones y otras. Ante la dificultad de lograr una política común y por la falta de precedentes, la UE ha pedido la ayuda del FMI. Pero esta institución también se encuentra en medio de un complejo proceso de transformación. En este marco el FMI puede jugar un papel mediador pero también podría enfrentarse al bloque o a algunos de los miembros porque no haya coincidencia acerca de cuáles son las reformas estructurales necesarias o su profundidad.