No en vano la llaman La Ciudad Luz. Los avatares económicos, sociales y políticos quedan atrás para los franceses cuando se acerca la Navidad. La avenida Champs-Élysées, con el imponente Arco del Triunfo al fondo, luce hermosa con los adornos que anticipan la llegada de una de las celebraciones más importantes del Cristianismo.