El mundo está cambiando y la economía global en proceso de integración desde hace varios años, pero los argentinos aún no nos notificamos. Luego de la debacle de 2001, cuando perdimos el crédito por el quebranto del Estado, los argentinos decidimos aislarnos del planeta y emprender camino propio... Como si eso se pudiera.
Hay un cambio imperceptible en el futuro que se está gestando hoy: los países desarrollados están viviendo las pesadillas que los países pobres o emergentes están abandonando: fuertes déficits estatales y comerciales, nulo crecimiento, desempleo, bancos tambaleantes, desocupación elevada... Son los signos de los tiempos; son los signos del cambio del poder mundial de los próximos 20 años; son el anuncio del deterioro de Estados Unidos y del surgimiento de nuevas potencias: China, India y Brasil. El desplazamiento del eje del poder de Occidente hacia Asia, con enclaves sudamericanos como Brasil.
El déficit en la producción de alimentos, el crecimiento de los ingresos de grandes sectores de la población -especialmente en Brasil (donde millones de pobres abandonaron su condición en la gestión de Lula), en India (donde inversiones millonarias combaten la desocupación) y en China (donde nacieron millones de millonarios en los últimos 10 años)- y el estancamiento de los modelos europeos y norteamericanos -producto del despilfarro y dinero barato-, van tejiendo un nuevo mundo.
Y los argentinos estamos anestesiados. No tomamos conciencia de que debemos acomodarnos a esta nueva realidad. Creímos que lo de la soja era un boom pasajero, que lo nuestro era sólo el mercado interno.
Cosas mayores están pasando: Irlanda, con apenas 70.000 kilómetros cuadrados (apenas dos veces y un poquito más de Tucumán) ,4,4 millones de habitantes (apenas tres veces más que nuestra provincia) está haciendo temblar a Europa... Y eso que su Estado está financiado hasta mediados del año que viene (el problema son sus bancos). Es increíble que la moneda europea suspire por lo que pueda pasar allí. El resfrío se hace notar en Portugal, España y de vuelta en Grecia.
Ante tamaño problema ¿qué nos puede deparar en los próximos tiempos? Por lo pronto, hay que separar en antes y después de octubre 2011 (elecciones). Para antes, seguirá el Estado derramando hacia todos los sectores; la soja tendrá un precio alto (aunque es de esperar bajas no peligrosas, por situación mundial); el azúcar seguirá con precio tonificado (la alternativa biocombustible presiona su mercado interno) y, en general, la sensación será de bienestar. El enemigo a combatir: la inflación. Habrá incrementos sostenidos por la gran cantidad de dinero que llegará a todos los sectores y también por el mantenimiento planchado del dólar. En el marco de los problemas en el primer mundo, es de esperar inflación en Estados Unidos y otros países que emitieron para combatir el desempleo, que se trasladará a nuestro país, pero nada impedirá que esa anestesia con sopor de felicidad se mantenga.
Una nueva realidad
El tema es el después de las elecciones: se deberán tomar medidas para enfrentar la nueva realidad. Seguramente, habrá que reducir la emisión, habrá más pelea por la distribución de los ingresos y tendremos que poner proa a una política de mayor integración con Brasil, de modo que el tren no se detenga y podamos tener la misma sensación de bonanza, pero con mayor solvencia en los fundamentos económicos.
El sistema financiero deberá tener mayor fortaleza. Si se consigue acordar con el Club de París, podremos tener tasas que todavía nos ayuden a seguir en carrera.
Ante la incertidumbre de la economía mundial, aconsejo a los inversores volar hacia la calidad: ir a lo seguro. Fugarse de renta variables (acciones) y reducir los portafolios en renta fija soberana de países sin buenos fundamentos, apostando al endeudamiento de empresas argentinas exportadoras (bonos de empresas alimenticias, de soja, etcétera).
Los ladrillos tucumanos serán una buena alternativa en 2011, aunque habrá que estar atento al año siguiente. Olvidarse del plazo fijo que será "comido" por la inflación. En síntesis: salir de lo riesgoso, tomar respiro y moderar las expectativas después de octubre 2011.