BUENOS AIRES.- Apenas cayó el telón de 2010 en la Cámara de Diputados, debido a la falta de quórum para discutir el presupuesto 2011, los técnicos de la Secretaría de Hacienda comenzaron a trabajar a toda marcha para preparar el andamiaje jurídico y contable con el que se moverá la administración Kirchner el año próximo.
La primera medida se tomará en diciembre y será el cierre financiero anticipado del ejercicio 2010, para evitar que se efectúen pagos sobre las partidas de este año que, en la mayoría de las jurisdicciones, se encuentran subejecutadas.
Con esta medida, ya efectuada en otras ocasiones durante los 90, se podrá engrosar los saldos contables de las partidas, al momento del cierre del ejercicio, de manera de contar con mayores recursos -contables, no financieros-, a la hora de conformar los saldos iniciales de 2011. Al comando de esta tarea está el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezzoa, que usará como antecedente la batería de decretos dictados en la gestión de Domingo Cavallo en el Palacio de Hacienda.
La ley de Administración Financiera estipula que si no se aprueba el presupuesto el Ejecutivo dispondrá de la prórroga, la de los créditos presupuestarios vigentes al 31 de diciembre de 2010. Es decir, no la ley de Presupuesto original sino con todas las modificaciones introducidas. En lo que va del año hubo ampliaciones y modificaciones de partidas por $ 18.500 millones, por medio de dos decretos de necesidad y urgencia y 70 decisiones administrativas, y los especialistas esperan otro gran DNU antes de fin de año, que ponga los refuerzos sobre las partidas de 2010 que serán los saldos iniciales de 2011. Esto sumado a los superpoderes y a la ley de Emergencia Económica le dan al Ejecutivo una amplia discrecionalidad en el manejo de los recursos, el año próximo, cuando se definan las instancias electorales.
Estas medidas obligan a extremar los cuidados ya que pueden activar un peligroso detonador del gasto público como son los residuos pasivos, un mecanismo que permite trasladar al ejercicio venidero todos los compromisos asumidos por las jurisdicciones, pero aun no ejecutados. Ahora, ante la falta de presupuesto y con superpoderes, está asegurado el festival de gasto de cara a las elecciones de 2011. Si con un ritmo de aumento del gasto al 40% mensual la inflación trepó a casi el 30%, en 2011, la inflación entrará en un mundo imaginario. Del otro lado, los analistas se preguntan cómo se va a financiar esto y todas las miradas confluyen hacia el Banco Central.
El Gobierno le obliga al BCRA a mantener el tipo de cambio al borde de los $ 4, para lo cual, la entidad debe aumentar la emisión de pesos, para comprar la avalancha de dólares que ingresan al país y debe aumentar la emisión de Lebac y Nobac para absorber parcialmente esos pesos, aumentando peligrosamente sus pasivos. Cae el activo y sube el pasivo, con lo cual el gobierno hace tambalear el patrimonio neto de la entidad. Otro tanto, ocurre con la pretensión de saldar la deuda con el Club de París. Luego del cadenazo oficial, el Gobierno sólo expresó su voluntad de cancelar la deuda y de sentarse a negociar con ese nucleamiento.
De todos modos, la administración Kirchner cuenta con el decreto 1.394/2008, todavía vigente, por medio del cual el Poder Ejecutivo Nacional ordenó afectar las reservas del BCRA para el pago de la deuda con el Club de París, afectando aún más la solidez de la autoridad monetaria. Sólo falta apretar el detonador.