Ensayo
TIEMPO PRESENTE
Beatriz Sarlo
(Siglo XXI - Buenos Aires)

El hombre se acerca a la escritura como un modo utópico de entender el mundo. Cada ensayo es una aproximación y también un fracaso, puesto que siempre se accede a los bordes, y la naturaleza de la vida se escapa intangible, como el aire o el río que Heráclito imaginaba. Un escritor nunca termina de estar por completo en las palabras. Las preguntas continúan socavando su conciencia hasta el último de los días. Como una antropóloga de la cultura, Beatriz Sarlo escribe en Tiempo Presente (en su segunda edición: la primera fue en 2001) una miscelánea que reflexiona sobre la Guerra de Malvinas, el Mundial del 78, la sociedad de consumo, el peronismo, mitos de la cultura popular, el shopping, la izquierda, el mercado, el Estado, los intelectuales. Incluso llega a hacer un análisis de las identidades culturales y el modo inexorable en que repercuten sobre nuestra vida cotidiana.
Sarlo fotografía escenas cotidianas y las observa con el ojo del radiólogo, examina las patologías de una sociedad y se introduce en los pliegues cotidianos; distingue, en definitiva, lo que la luz le permite vislumbrar y a veces vaticina como médico y, a mi entender, también se equivoca como humano.
La diferencia entre el pasado y el presente se manifiesta, entre otras cosas, por un cambio lingüístico de palabras que pierden su valor semántico, como ser por ejemplo el reemplazo de la palabra pueblo por gente, dice Sarlo y reflexiona: "la política ha dejado de ser joven". Algo así como que la juventud no encuentra en el presente la pasión que irradiaba en el pasado.
Populismo celebratorio
La inesperada muerte del ex presidente Néstor Kirchner obliga a reformular ciertas categorizaciones que plantea Sarlo, a esta altura un tanto encorsetadas. La sustancia "pueblo" tiene la cualidad de producir un sujeto colectivo con sentido de pertenencia. Fue notoria la participación de la juventud dentro de las organizaciones políticas, la manera espontánea en que ella se expresó en la capilla ardiente y el agradecimiento por el recupero de la pasión. La imagen compacta del "pueblo" y no de gente hizo estremecer a partidarios y no partidarios. Un documental con las tres manifestaciones del pueblo en la muerte de Perón, Evita y Kirchner sería como un muestreo de la pasión popular a través de los tiempos.
De lo que se trata es de valorar cada sistema cultural; esto no significa evitar una comparación con lo extranjero, como lo hacían los colonizadores con nuestros aborígenes, como tampoco una sobrevaloración de lo popular haciendo de esto un mero populismo. Aquí radica el hilo conductor del libro, lo que la autora llamó populismo celebratorio. Se podría relacionar con el pensamiento de Geneviève Bollème quien plantea que casi siempre el discurso pronunciado sobre el pueblo, para el pueblo, hacia él, surge de las personas más instruidas. Pero es también un discurso que no se pronunciaría si no estuviera puesto ante un sujeto, lo cual ubica a quien lo enuncia en una curiosa situación: habla para tender un puente hacia este sujeto (pueblo) al que su misma palabra ha separado.
Tiempo presente resulta un libro interesante, ágil, de acontecimientos fugaces aunque significativos, organizados temáticamente, en el que se reflexiona sobre la actualidad.

© LA GACETA

Marcos Rosenzvaig