Este es el Atlético de la gente, el que va para adelante, el que te atropella, golpea, marea y noquea. Sufre y mucho, como cualquier hijo de vecino, es verdad, pero no tira la toalla. Ni a palos. Sale a jugar y muestra credenciales. Pierde en el terreno una, dos, tres, cuatro, cinco pelotas. No se da por vencido. Encuentra el hueso y va por él. Te rodea, asfixia y recupera.

Se repone del 1 a 0 -latigazo de salón del "Pulpo" González- con la frente en alto, convencido de que en casa mando yo y no el invitado. Nada contra la corriente, menea los brazos; busca aire, velocidad. Mueve las caderas. No puede y tropieza. Lo siente, aunque no claudica. Pasa el tiempo, un enemigo más en este Rosario de desilusiones parciales. Y vuelve a levantarse. Salta tan alto que gana en el cielo. La melena color oro de "Fito" pinta la foto, la frente de Álvarez se roba las cámaras. Llega el empate, el 1 a 1. A empezar de cero; a ganar.

Así lo entendió el "decano", montando en una ola peligrosa, vertiginosa. Había que surfearla con clase. Los "tiburones" visitantes comían piernas, herían. Pero a Chávez no le importó, pateó la moto, se coló entre los centrales, robó el cuero, levantó la cabeza y le sacó todo el "Chucho" a Becerra. Mirada en alto, puntín desesperado y ventaja a favor del anfitrión. Gol. Se daba vuelta la tortilla, sabrosa, a decir verdad después del 3 a 1 del "Negro", al minuto del primer desnivel. La sorpresa fue cortesía de un Buffarini veloz. El cordobés encaró y se animó a darle con la de palo. Salió un zurdazo bajo, asesino, controlado a medias en una zambullida desesperada de Broun. Rebote hacia afuera y pique corto de Cristian. En vez de buscar el medio, se animó a darle. Carambola en Broun y 3 a 1 para el "decano". Fiesta...

Pero esto es fútbol y todo puede pasar. Ischuk, figura al taparle un misil a Central que era el 2 a 1 del "Pulpo" González, calculó mal una bola vendida por "Kily". Se le escurrió la bocha y entró. Increíble. Tres goles en 180 segundos, todo podía suceder. Faltaba una eternidad: 25 minutos.

Central movía el balón. Era pícaro en el traslado de un sector a otro. Pero la técnica moría en algún encontronazo albiceleste. De hecho, a Atlético no le sobró fútbol, sí ingenio y determinación. Bancó la parada, las diagonales de Medina, el pivoteo de Figueroa y se sacó el corazón de la boca después de un bombazo antológico de Maidana. 4 a 2, tres puntos a la bolsa y de nuevo el Nº 1 en la grilla.

No sabe bajar los brazos  
Atlético demostró que también se puede ganar con el corazón. Empezó torcido, abajo en el marcador, y se repuso con ganas. En el palo por palo, aniquiló a Central.

"El Negro" te mide y baila  
Chávez volvió a ser vital. Se hartó de correr, lanzado, los pelotazos de sus compadres. Se "comió" varios fuera de juego, pero también atormentó a los centrales "canallas".

Ellos tienen la palabra  
Ahora se viene Rafaela, uno de los escoltas. De los "decanos" depende el destino de la cima de la divisional. Hay plantel y juego. En la cancha lo están demostrando.