El Gobierno nacional no encuentra la receta para frenar la inflación y debió cambiar el interlocutor para explicarle a la sociedad por qué suben los precios. Desde que el ministro de Economía, Amado Boudou, salió a segmentar el impacto inflacionario sólo para la clase media-alta, la actual gestión no halló la manera de sacar de la agenda pública un tema que carcome el bolsillo de todos los argentinos. Más, de los que menos tienen, porque son ellos los que pagan el mayor costo de este impuesto encubierto. En vez de conciliar con el sector privado un plan para detener esta ola de subas, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, culpó a los empresarios de todos los males. Mientras la inflación se sostiene, en el país parece que la dirigencia juega al antón pirulero.
Cambió el interlocutor
Análisis.