Una larga trayectoria como intérprete popular y académico acompaña a este violinista nacido en Grutly Norte, Santa Fe. Se inició en 1957 en una orquesta de tango y años después accedió a los atriles de las sinfónicas de Santa Fe, Paraná y Nacional, que integra desde 1977. Fue miembro de la compañía Tango argentino, con la que llegó a Estados Unidos, Europa y Japón, así como de Forever Tango con el que grabó tres discos. Ejecutó solos en la película The Impostors, dirigida por Stanley Tucci, y en el documental de Steven Spielberg Survivors of the Shoah Visual History Foundation.

En A mi querida Buenos Aires, Bertero reúne trece piezas de la música ciudadana, apoyado en una orquesta en la que varios de sus integrantes portan su apellido. Los bandoneonistas Leopoldo Federico y Lisandro Adrover son sus invitados en Niebla del Riachuelo y Volvió una noche. Su toque emotivo, sentimental, recorre estas piezas, impregnándolas de romanticismo y refinamiento. De afinación perfecta y sonido incisivo, el ejecutante pone al servicio de la música su bagaje técnico y tal vez en la búsqueda de la belleza, despliega en algunos pasajes un abanico de fiorituras, sobrecargándolos de dulzura.

"Y por ellos yo me muero y en sus pestañas quiero poder siempre besar...", dice la letra de Ojos Negros, una de las páginas más logradas de esta selección. Un tango más cerca del salón que del arrabal, ideal para exportación, que agradará a quien lo escuche, ejecutado por un violinista de alto nivel interpretativo.