El intendente Domingo Amaya lidera el ranking de los homenajes al ex presidente Néstor Kirchner en Tucumán. Le ganó la iniciativa al propio gobernador José Alperovich cuando acababan de sepultar al ex gobernador santacruceño en Río Gallegos. Hizo méritos ante Cristina Fernández.

Detrás de su jugada audaz, se sucedieron las iniciativas que empalman con la ofensiva oficialista de institucionalizar un símbolo político que le dé sentido y continuidad a un proyecto de poder. La repetición del apellido Kirchner en cientos de espacios públicos no es una acción meramente declamativa, sino que ayuda a la construcción electoral en un país que entró en la recta final del ciclo abierto en 2007.

El tucumano Julio Argentino Roca, que consolidó la formación del Estado nacional y domó la prepotencia de Buenos Aires, pagó el precio de las oleada kirchnerista, con la cesión de un segmento de la avenida epónima en esta capital.

Con argumentos simplistas se pretendió maquillar una operación que no resiste justificaciones serias. Un intelectual que revista en las filas del revisionismo histórico trazó una semblanza ajustada en el punto quizás vulnerable del dos veces presidente argentino. Esa opinión apareció cuando despuntaba la campaña para derrumbar estatuas de Roca por doquier.

En lo que hace a la Conquista del Desierto, es objetable su militarismo excesivo ante un enemigo orgánico y mal armado, y el destino que se dio a las tierras conquistadas, repartidas mayoritariamente entre la aristocracia agroganadera. Pero no hay dudas de que no haber sido por la decisión de Roca, es más que probable que la Patagonia no sería hoy argentina. En libros que aparecen en libros escolares chilenos. puede verse a la Patagonia como parte de su originario territorio, perdido luego por el supuesto expansionismo argentino, escribió Mario "Pacho" O?Donnell.

De no haber sido por el plan roquista, Kirchner jamás hubiera nacido en tierra argentina.Los personajes históricos exhiben claroscuros en su trayectoria, que no pueden ser objeto de manipulaciones.

Ecos inesperados

La decisión de insertar al ex Presidente en la galería de próceres se funda pura y exclusivamente en la necesidad de generar una mística política.

Los vecinos consultados por LA GACETA manifestaron cuanto menos disgusto por la imposición del nuevo nombre, que se consolidó con la votación mayoritaria del Concejo Deliberante. Los habitantes de la avenida querían que se les consultara antes del cambio de nombre,

El sondeo de LA GACETA.com reveló el rechazo mayoritario del 72% de los consultados -eran 3.172- al manijazo de Amaya. De ese modo, se quebró la sintonía que aparentemente existía entre el vecino que aprecia las obras públicas y el intendente hacedor de perfil tecnocrático.

Alperovich no tuvo más remedio que asentir. En el Concejo Deliberante de Tafí Viejo también quisieron denominar Kirchner a la avenida principal de Lomas de Tafí, pero el intendente Javier Pucharras previno que el complejo urbano aún no está dentro de la jurisdicción de esa municipalidad. Que se llame así, no obstante, es una cuestión de tiempo. Con todo, la prudencia política de los ediles Luis Arroyo, Hugo Ruiz y Angela Nieto de Valdez evitó que se repitiera la polémica operación del pelirrojo alcalde de San Miguel de Tucumán.

En Concepción, Osvaldo Morelli, que busca su re-reelección como intendente, reaccionó en forma diferente, ante la iniciativa del concejal pejotista Nicolas Albornoz. Adelantó su desacuerdo con que parte de la avenida Güemes se llame Kirchner. Morelli integra Participación Cívica, un partido aliado del alperovichismo, que ya renovó su identificación electoral para 2011. En Casa de Gobierno, el legislador Ramón Graneros fue el portavoz de la notificación. Es claro que Morelli no desea enemistarse con el electorado no peronista de Concepción. La dirigencia pejotista de esa ciudad sureña está enfrentada con Morelli, cuyo puesto de intendente también es codiciado por los radicales y por otras fuerzas.

De una manera impensada, se filtró la nacionalización de la contienda electoral, porque polemizar por el sí o por el no a Kirchner, equivale a ver Tucumán como parte de un conjunto y no como una isla. Al oficialismo tucumano no le conviene transitar por este derrotero. Siempre le fue negocio explotar los logros de Alperovich con una óptica localista y a resguardo de los vaivenes de la Casa Rosada. Así fue hasta 2009, pero ahora con Cristina Fernández de Kirchner se modificó el tablero. Ella concentrará la relación política con los gobernadores, además de los vínculos institucionales. La continuidad o el retiro de Juan Luis Manzur del Ministerio de Salud Pública acaso dé una pista en ese sentido.

Primeras acciones

El senador radical José Cano es un alfonsinista confeso, que trazó su estrategia electoral para agosto de 2011. Estoy por encima de las líneas internas, ha repetido en distintas tertulias. Además, reforzó su convicción aliancista, basándose en los antecedentes electorales de 2007 y de 2009. De esos comicios emergieron las diputaciones de José Igancio García Hamilton (reemplazado hoy por Norah Castaldo) y de Juan Casañas. La UCR debe salir con el Acuerdo Cívico, insiste, a la vez que admite la incorporación de otros partidos a la sociedad originaria. Desde su perspectiva, el papel protagónico que tuvo en otros tiempos la histórica lista 3 de la UCR perdió espacio ante el replanteo del esquema político.

La apertura de un comité Cano gobernador, del grupo Somos la Causa, en esta capital, obedeció a una maniobra enderezada a agrupar referentes de diversos sectores, como Hugo Saab, Juan Robles, Alfredo Neme Scheij, Jorge Mendía, Luis Yanicelli, José Ricardo Ascárate y Mario Marigliano. Ellos, el ex diputado Jorge Chein y su hijo del mismo nombre, suscribieron un documento de tono crítico contra la administración alperovichista. Quien ejerce la gobernación, es quien también define los destinos del Poder Legislativo y de la Justicia, plantea el texto. Hablan de democracia, pero no admiten las voces disidentes. que prácticamente han desaparecido de los medios que controla el poder de turno, aseguran en el texto titulado "La hora de los tucumanos".

Los radicales que promueven esta operación se proponen reducir la oferta de listas de candidatos para que haya más chances de ubicar concejales y legisladores alienados con la propuesta. La más compleja tarea que vendrá luego será la de coordinar las diferentes ambiciones sectoriales frente a un oficialismo que no muestra fisuras.