Los trabajadores del gremio de ATSA llevaron ayer sus reclamos salariales hasta la puerta de la Asociación de Clínicas y Sanatorios. Durante la mañana, con bombas y pancartas, realizaron el escrache en San Juan y Catamarca, donde funciona la entidad, para reclamar por un incremento de sueldo que aún no se concretó.
"En las paritarias de agosto se acordó la suba de 32%, que se realizaría en tres partes: el 18% en agosto, el 9% en diciembre y el 5%, en febrero. El primer pago está vencido e incumplido", denunció Reneé Ramírez, secretario general del gremio de la sanidad.
Además, el dirigente anunció que la semana próxima será agitada para los empleados de la salud. Por un lado, anunciaron un paro total para el martes en las clínicas. Consecuentemente, unos 4.000 trabajadores no atenderán en los quirófanos ni en los consultorios externos. No obstante, sí prestarán servicios en las salas de internación y en las guardias.
En tanto, el jueves 11 vencerá la conciliación obligatoria con el Siprosa. Ese día, Ramírez se reunirá con el ministro de Salud, Pablo Yedlin, para volver a plantearle las dos cuestiones que desencadenaron el conflicto. "Queremos que nos reduzcan la jornada laboral de seis a cinco horas, como trabajan todos los empleados públicos, y que nos paguen un adicional de $ 300 para fin de año", reiteró.