CALLES Y PROCERES (I)
Como tan bien explicó Ventura Murga (carta del 3/11)), existen ordenanzas que tajantemente prohíben el cambio de nombre a las arterias de la ciudad. Seguramente, el próximo intendente deberá volver atrás con la ordenanza por indicación judicial o por mandato del pueblo. Las calles de esta histórica ciudad, jamás pueden ser patrimonio de un sector político. La figura de nuestro comprovinciano Roca, dos veces presidente y arquitecto principal de la Argentina moderna, merece el respeto de la ciudadanía, más allá de los resquemores que la Campaña al Desierto puedan despertar. También considero que los ex presidentes Alfonsín y Kirchner merecen ser recordados por la ciudadanía. Se están abriendo barrios nuevos, que bien podrían llevar los nombres de ambos, con ello haríamos justicia a los partidarios de unos y otros y a la historia misma de los argentinos. En el caso de Kirchner, sería apropiado que la ruta 38, a cuya nueva traza él tanto colaboró, llevara su nombre. Por más que no comulgo ni con sus ideas ni con sus formas, debo reconocer que fue un presidente que ayudó mucho a la obra pública tucumana, por tanto debe ser recordado en una de sus obras emblemáticas.
José María Posse
josemariaposse@gmail.com
CALLES Y PROCERES (II)
Manifiesto mi asombro acerca del desconocimiento de la historia por parte de muchos lectores, que más allá de oponerse al cambio de nombre y mantenerse conservadores por siempre, desconocen el genocidio perpetrado por el general Julio Argentino Roca. ¿Así que por el solo hecho de ser "tucumano" este genocida debe ser "intocable"? Hay muchas investigaciones periodísticas, históricas, fuentes de archivos de la Nación como de la provincia de Buenos Aires que demuestran, fehacientemente, el plan de Roca para "exterminar" a los indios bárbaros de las Pampas. Por otro lado, me parece que la discusión no es si cambiarle el nombre por otro a una avenida, sino reconocer o avergonzarme de Roca que fue para mí un asesino.
Julio Bernio
julio.bernio@gmail.com
CALLES Y PROCERES (III)
Poner el nombre de Néstor Kirchner a un sector de la avenida Roca fue un hecho apresurado y sin el análisis debido, indica un alto grado de inequidad frente a otras personalidades de la historia nacional y provincial. Hace unos tres años entregué al concejal Raúl Pellegrini un proyecto para que la Municipalidad corrigiera la injusta ausencia del nombre de Miguel M. Campero, el más progresista y dos veces gobernador radical en la provincia, en épocas difíciles y de convulsión política. Hombre de bien, demócrata de fuste, de austeridad republicana, representante de una política social y popular que se concretó en la creación de innumerables instituciones señeras, entre ellas, el Palacio de Tribunales, el Banco Provincia y sus sucursales en el interior; puentes metálicos sobre los ríos de la ruta 38. Sembró de puestos sanitarios, escuelas, juzgados de paz, comisarías y algunos hospitales el interior de la provincia. Fue autor de la ruta a San Javier. No tiene calle, ni plaza, ni monumento que lo recuerde; así lo atestigua el libro de Páez de la Torre (h) y Ventura Murga sobre el tema. En esa ocasión, Pellegrini me informó sobre la imposibilidad de incorporar al imaginario colectivo este pedido hasta que no hubiese un espacio nuevo. Pido que para honra de los tucumanos y en desagravio a la familia Campero se revierta esa injusticia histórica.
María Florencia Aráoz
S.M. de Tucumán
CALLES Y PROCERES (IV)
Marcelo Funes
patria_justa@yahoo.com.ar
CALLES Y PROCERES (V)
Guillermo Seguer
guillermoseguer@yahoo.com.ar
CALLES Y PROCERES (VI)
El general Julio Argentino Roca fue un demócrata y un hábil político. Por ser un ilustre argentino se ganó el homenaje de que una avenida lleve su nombre, así como el billete de $ 100 lleva su efigie. Nació en Tucumán el 17/7/1843, influyó durante 60 años en la política nacional. El presidente Nicolás Avellaneda lo designó ministro de Guerra; en su primera presidencia 1880-1886, creó el Banco Hipotecario Nacional, se sancionaron los Códigos Penal y de Minería, las leyes del Registro Civil, la Ley 1.420 que establecía la enseñanza laica, gratuita y obligatoria. En pocos años la enseñanza en la Argentina se ubicó entre los mejores del mundo; incorporó al territorio nacional las regiones del Chaco, Formosa, La Pampa y la Patagonia. Estimuló la llegada de corrientes migratorias; comenzó la construcción del puerto de Buenos Aires y extendió los ferrocarriles, lo que produjo el desarrollo en pocos años. Murió el 19/10/1914. Por lo expuesto no se justifica que reemplacen su nombre en parte de la avenida. De producirse, espero que futuros políticos restituyan su nombre y hagan el desagravio correspondiente al prócer tucumano.
Basilio César Paz
Paz6cesar@yahoo.com.ar
CALLES Y PROCERES (VII)
Numerosas ciudadanos expresaron su opinión negativa, sobre la avenida Kirchner, aunque ninguno de ellos, al parecer, tiene su domicilio en la avenida Roca. No creo que los residentes allí, tengan una opinión mayoritaria sobre las ventajas expresadas para el cambio. Lamentablemente este resultado que era ya conocido y anticipado, hace muchos años, tantos como en 1787, cuando surgió la definición de facción: "Un número de ciudadanos, ya sea una minoría o mayoría, quienes están unidos y actúan por un impulso común de pasión, o de interés, adverso a los derechos de otros ciudadanos, o al permanente y agregado interés de la comunidad". (James Madison, 22/11/1787). Alexander Hamilton se refiere a este peligroso rol de la facción en la destrucción de la república, en Federalist Paper 9 (21/11/1787), basado en "El espíritu de las leyes", de Montesquieu. Siendo un gobierno el encargado temporario de los intereses del pueblo, cuya principal tarea debe ser trabajar por todo el pueblo, y no sólo por una facción, entendemos así la opinión de Hamilton y Madison, creadores de la constitución que tomó Alberdi para impulsar la nuestra de 1853. Este hecho y muchos otros ocurridos, son frutos de los incumplimientos de la Constitución, cuyo efecto es la destrucción de la república.
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