Todo indica que quiso asesinarlo a sangre fría. Lo vio caminar cerca de su casa, se acercó, lo insultó, sacó un revolver, se lo puso en la cabeza y disparó. Con una bala en su cabeza, que le dejó gravísimas lesiones cerebrales, Angel Emiliano Lobo, de 18 años, lucha desde anoche por su vida, aunque los informes de los médicos del hospital Padilla no son alentadores.

El hecho ocurrió en el barrio ubicado a la altura de la avenida Francisco de Aguirre al 600 (entre Muñecas y Maipú), detrás de una estación de servicios de GNC. Según la versión que los familiares dieron a la Policía, Lobo retornaba a su casa alrededor de las 20 junto a su novia Eli y a un hermano, menor de edad.

En ese momento se acercó un muchacho, quien comenzó a insultarlo. Luego sacó un arma y le descerrajó el tiro. Los familiares de Lobo lo subieron a un auto, y partieron hacia el hospital Avellaneda, desde donde fue trasladado más tarde hacia el hospital Padilla.

Allí, los médicos intervinieron quirúrgicamente al joven, aunque el proyectil le habría producido daños irreversibles: tuvo pérdida de masa encefálica.

"Nos dijeron que tenemos que esperar, pero que no hay mucho por hacer. Una vez que terminen de operarlo, tal vez le pongan un respirador. Pero no nos dan esperanzas", comentó Walter Juárez, tío de Lobo. El agresor, conocido como "Chelo", de 17 años, tiene un frondoso prontuario, según informaron fuentes policiales. En los últimos cuatro meses fue detenido en tres oportunidades: el 23 de junio lo detuvo personal de la Patrulla Motorizada por un robo y recuperó su libertad seis días después. El 4 de julio volvió a caer, esta vez por un robo en banda, y al día siguiente salió con un permiso especial. El último arresto ocurrió el 9 de Julio por el robo de un auto y estuvo preso hasta el 19 de agosto.

Aparentemente, según la Policía, la víctima mantenía diferencias con el agresor, y habían protagonizado otras trifulcas con anterioridad. "Lo había amenazado de muerte el año pasado. Es muy peligroso, nosotros tenemos miedo", dijo un familiar del herido. Mientras los allegados de Lobo aguardaban en el hospital noticias sobre su estado de salud, la Policía buscaba intensamente a "Chelo", el peligroso acusado.