Todo debe seguir como hasta ahora. Sin estar presente ayer en el quinto piso del Palacio de Hacienda, la frase atribuida a la presidenta, Cristina Fernández, dejó algo tranquilos ayer a los ministros de las provincias. Amado Boudou, el conductor de la economía del país, transmitió ese mensaje durante la reunión del Consejo de Responsabilidad Fiscal. La reunión -la primera de este avanzado año- se convocó a una semana del fallecimiento de Néstor Kirchner, considerado por propios y extraños como el verdadero ministro de Economía de la Nación.

El "todo debe seguir como hasta ahora" tiene un sinnúmero de significados en la lectura política y fiscal del país. El kirchnerismo no está dispuesto a ceder espacios en este juego preelectoral que encuentra cierto freno en el Congreso. La sanción del proyecto de Presupuesto Nacional 2011 es prácticamente una bisagra para la gestión de Cristina. Si bien hay dictamen de mayoría para llevarlo al recinto en Diputados, la oposición no pierde de vista de que -por primera vez en muchos períodos- al oficialismo le costará sacarlo a "libro cerrado", sin mayores debates ni modificaciones.

En el medio están las provincias. La gran inquietud para los gobernadores es que el Congreso se ponga firme y no prorrogue -por caso- el perdón fiscal para que los distritos del interior -y hasta la misma administración federal- puedan incrementar el gasto y la deuda más allá de un 15%. El "waiver" estaba vigente desde el año pasado y vence justo el 31 de diciembre que viene. En ese período, Tucumán aprovechó para blanquear todos los fondos extraordinarios que fue generando -que vienen de ejercicios anteriores y los que llegaron demás en lo que va de este 2010-. Esa puede ser una de las razones por las cuales el proyecto de Presupuesto 2011 de la provincia tenga un incremento del 38,4% respecto de lo previsto originalmente para este año que se acaba.

¿Por qué es tan importante que se prorrogue ese "waiver"? La respuesta se sustenta con dos argumentaciones:

Más allá de la vigencia del Plan de Desendeudamiento, provincias como Tucumán podrán seguir acomodando las cargas y bajar el nivel de endeudamiento, comprando deudas. Claro que esto necesita de una decisión política. Eso no aparece como una situación de mediano plazo en el caso tucumano.

El otro argumento del reclamo de los gobernadores se sustenta en el contexto político de la Argentina, versión 2011. Ninguna gestión querrá estar atada, de pies y de manos, en un año en el que -para muchos- se juega el futuro político. Habrá una explosión de obras públicas y de reparto de subsidios estatales. Y esto puede incrementar exponencialmente el gasto público.

Sin límites, todo parece ser más sencillo. La oposición sabe que no puede dar batalla ante semejante billetera oficial. Y -además- los gobernadores también requieren un margen de maniobra extra para hacer menos traumática la negociación salarial con los gremios estatales, que se avecina para febrero o marzo.

Boudou, en la reunión de ayer (en la que Tucumán estuvo representada por el ministro de Economía, Jorge Jiménez), dejó en claro que la soja seguirá con buenos precios internacionales durante 2011 y que, por el efecto derrame, las provincias no tendrán grandes trastornos para encarar obras públicas. El Fondo Federal Solidario se cumplirá a rajatabla y para Tucumán llegarán unos $ 350 millones, que es lo proyectado para todo el año.

Con mucha plata en el erario, la gestión del gobernador José Alperovich procura adelantar el calendario electoral con medidas que repercutirán en el humor de la sociedad, al menos de aquellos que dependen de los desembolsos del Estado. Diciembre se avecina como un mes de fuerte incremento del consumo, en el que la Provincia contribuirá con $ 900 millones por el pago de los salarios. Otra cifra similar surgirá también por las remuneraciones del sector privado y de los jubilados. Tanta plata en el circuito financiero y comercial seguramente repercutirá en la recaudación. En la Casa de Gobierno hablan de la posibilidad de que en el último mes del año, Rentas recaude más de $ 200 millones. El récord recaudatorio seguramente dejará un mayor margen de maniobra para una gestión provincial que ya comenzó a delinear cómo afrontará el año electoral sin la tutela de Néstor Kirchner que caracterizó los siete años anteriores.