Ya no les sorprende llegar cada lunes y encontrar mensajes en las paredes, los tubos fluorescentes rotos y las aulas desordenadas. Desde hace un año, vándalos se apoderan durante los fines de semana de las instalaciones de la escuela Raúl Scalabrini Ortiz. Pero el jueves de la semana pasada, la indignación creció en las autoridades y docentes de la institución, cuando descubrieron que les habían robado varios elementos de una de las oficinas.

El director de la escuela, Héctor Miguel Severo, denunció que la reja que se encuentra en la puerta de la oficina de administración había sido forzada, y en el interior faltaban una computadora, una notebook, equipos de audio, impresoras y un televisor, entre otros elementos.

La escuela se encuentra ubicada en pasaje Benjamín Paz 231, a una cuadra del barrio "Pedro Riera", más conocido como "Villa Piolín". Precisamente en ese lugar, según los datos que había obtenido personal de la seccional 3ª, a cargo de la investigación del robo, se encontraban ocultos los elementos robados al establecimiento educativo.

Los policías, al mando de los comisarios Luis Pereyra, Ramón Quinteros y Heberto Cortez, ingresaron por la noche a uno de los pasillos de "Villa Piolín". Allí, sobre una pared, encontraron dentro de unas bolsas varios de los objetos que eran de la escuela. Como les indica el procedimiento, los policías intentaron que alguna de las personas que viven por allí colabore en calidad de testigo de lo actuado. Pero el intento fue en vano; ninguno de los vecinos quiso participar del operativo. El miedo paraliza sobre todo a los inocentes.

Destrozos
A pesar de que los elementos robados fueron recuperados, desde la escuela crecieron los reclamos por los constantes destrozos que se producen en las instalaciones, y por los robos y ataques de los que son víctimas los profesores y alumnos.

"Con el de la semana pasada, ya son seis los robos que se produjeron este año", contó Inés Dorao, profesora de Matemáticas de la institución. La docente comentó que en noviembre del año pasado falleció el casero de la escuela, y desde ese momento comenzaron los ataques al edificio. "Rompen los candados de las puertas, destrozan los focos y los ventiladores, y cada tanto desaparecen algunos materiales", dijo Dorao.

Ante esta situación, el director de la escuela elevó diversas notas a los ministerios de Educación y de Seguridad Ciudadana. Severo solicitó a la cartera que conduce Silvia Rojkés de Temkin la designación de un nuevo sereno que custodie las instalaciones, y al ministro Mario López Herrera le pidió que instrumente medidas de seguridad en la zona.

Sin embargo, desde la primera de nota, que fue presentada en febrero, hasta la fecha, no obtuvieron respuesta por parte de ninguno de los ministerios. En las diversas presentaciones efectuadas ante el ministerio de Seguridad, Severo solicitó que se designe una guardia permanente en la escuela, y que se mejore la seguridad en las cuadras cercanas. "Además de que extraños se adueñan de la escuela los fines de semana, los profesores somos víctimas constantes de arrebatos y ataques. Cuando sucede algún hecho, hay presencia policial, pero dura poco tiempo", dijo Dorao.