"Se que a mi hija no la voy a recuperar, por eso el odio y la venganza no sirven. Ahora lucharé para que mis nietos vuelvan a estar juntos", dijo Mirta Ester Gutiérrez. Ayer, los vocales de la sala III de la Cámara Penal condenaron al ex policía Carlos Ocaranza a prisión perpetua, al considerarlo el autor del asesinato de su esposa, María Burgos, la hija de Gutiérrez.

La mañana del 14 de junio de 2007, Burgos fue asesinada en su vivienda de barrio Murga. Según las pericias, tenía fracturas en las costillas, lesiones gravísimas en el cráneo y el rostro desfigurado. Ese día, Ocaranza llegó a la seccional 10ª y les dijo a los policías que acababa de encontrar a su esposa tendida en el piso de su propiedad, y que creía que había sido víctima de un intento de robo. Durante el juicio oral, el ex policía insistió en esta versión. "Soy inocente", afirmó.

El fiscal de Instrucción, Alejandro Noguera, había ordenado que se cotejaran los cabellos que tenía entre sus dedos la víctima con el pelo del cabo de Policía. La primera comparación arrojó resultado negativo. Sin embargo, antes del juicio, la fiscala de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira, solicitó una comparación genética. Esta arrojó un 99,99% de coincidencias. Esta prueba fue decisiva para que los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, Horacio Lázaro Villalba y Carlos Norry condenaran al ex policía.

Desde la defensa de Ocaranza adelantaron que apelaran la sentencia. "Existieron muchas anormalidades en las producciones y consideraciones de la prueba. Por ejemplo, no se realizaron los entrecruzamientos de las llamadas telefónicas que se realizaron con el teléfono celular de la víctima minutos después de que ella falleciera. El teléfono nunca apareció", destacó el abogado Pablo Rivera. "La Policía se ocupó más en armar la escena para inculparlo a Ocaranza que en buscar la verdad", agregó el defensor, que había pedido la absolución de su cliente.

Gutiérrez, por su parte, se mostró satisfecha con la decisión de los camaristas. "No diría que estoy feliz, porque todo esto fue muy doloroso, pero sí que estoy tranquila", expresó la madre de Burgos. La mujer precisó, además, que la sentencia judicial permitirá que avance su reclamo para obtener la guarda legal de sus dos nietos menores, quienes viven con sus abuelos paternos.