"Siento la profunda satisfacción de haber llegado por concurso; los exámenes legitiman y esta buena práctica debería extenderse a todo el Poder Judicial. Ingresaré a un juzgado que está sin titular desde hace más de un año. Aspiro a dictar sentencias desde mi formación en derechos humanos. Aunque el principio rector sigue siendo la solidaridad familiar, los tratados internacionales y los principios democráticos delinearon un nuevo perfil de familia en donde se prioriza el consenso para resolver los conflictos con una genuina preocupación por la protección de cada uno de sus integrantes. El desafío más importante es la cantidad de causas en un fuero donde la mayoría de los planteos exige una respuesta rápida, con juzgados abarrotados de expedientes, donde se trabaja doce horas diarias, en doble turno pero con un solo juez. En los últimos años, la Corte implementó algunas medidas que trajeron alivio pero no son la solución. Se habla mucho de la atención personalizada que debe dispensar el juez a las causas, pero sabemos que ella exigiría más juzgados".