SAO PAULO.- La candidata presidencial del partido gobernante de Brasil, Dilma Rousseff, está ampliando su ventaja dentro de la carrera presidencial, ganando fuerza a medida que el foco de la campaña se aleja de temas sociales y regresa a los avances de la economía.

Rousseff aumentó su diferencia sobre el candidato opositor, José Serra, a 10 puntos porcentuales en un nuevo sondeo de opinión dado a conocer ayer, a ocho días del balotaje del 31 de octubre. Se trata del tercer sondeo de esta semana que la muestra ganando terreno después de duros días en los que Serra se fortaleció y redujo la brecha entre ambos.

"Ella tiene una gran ventaja y una creciente trayectoria; eso es difícil de revertir en sólo una semana", dijo Cristiano Noronha, de la consultoría política Arko Advice, con sede en Brasilia.

El sondeo de la firma consultora Datafolha mostró que Rousseff tiene un 50% de respaldo de los votantes frente a un 40% de Serra, según el sitio de internet del diario Folha de Sao Paulo, que encargó la encuesta.

Al considerar sólo los votos válidos, que excluye a los blancos, Rousseff arrojó una ventaja de 12 puntos, con un 56% de las preferencias, sobre el 44% obtenido por su rival. La candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), que es apoyada por el inmensamente popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva, tenía un 47% de apoyo en el último sondeo de Datafolha dado a conocer el 15 de octubre.

Mientras que para ese entonces Serra, ex gobernador del estado de Sao Paulo y abanderado del Partido Social Democracia Brasileña (PSDB), contaba con un 41% de las intenciones de voto.

Es probable que el nuevo sondeo de Datafolha sea recibido con intranquilidad por el bando de Serra, que ha buscado desacreditar a otros dos recientes sondeos que muestran que Rousseff estaba ganando terreno, calificándolos de poco confiables y políticamente parciales.

Rousseff, una funcionaria civil de 62 años que nunca ha sido presidenta y nunca ha postulado a un puesto, estuvo cerca de ganar la elección en la primera vuelta del 3 de octubre. No lo consiguió en gran parte debido a un inesperadamente firme rendimiento de la candidata del Partido Verde, Marina Silva, quien obtuvo un 19% de los votos.

La favorita para ganar las elecciones, que fue ministra de Energía y jefa de Gabinete en el Gobierno de Lula, consiguió un 47% de los votos en la primera ronda, mientras que Serra sumó apenas un 32,6%, lo que obligó a la realización del balotaje.

El Partido de los Trabajadores salió golpeado de la primera ronda y luchó por cambiar el centro de atención desde el escándalo de corrupción que involucra a una ex colaboradora de Rousseff y de su posición frente al aborto y otros asuntos sociales. (Reuters)