Ángeles de rasgos y cuerpos femeninos, construidos con un delicado dibujo, caracterizaron la obra de la artista Gladys Montaldo, una relevante artista tucumana que murió ayer en esta ciudad.
“Los ángeles son una constante en mis obras, aunque estén en forma difusa en algún lugar de la imagen; también lo es Dios, simbolizado a través de la luna”, le había dicho la artista a LA GACETA años atrás.
En esa misma entrevista, Montaldo había confesado: “hace muchos años, durante una operación, apareció un ser luminoso a la par mía, del que emanaba una enorme energía positiva. Entonces me prometí incorporar las figuras angelicales a mis trabajos, y con el transcurrir de
los años ellas se convirtieron en mi defensa y apoyo espiritual; tienen vida propia, por eso son inconfundibles y únicos”.
Egresada de la Escuela de Bellas Artes, estudió con Timoteo Navarro, Pompeyo Audivert y Spilimbergo, pero ella sostenía que se había despegado pronto de sus profesores. “No quería estar influida por nadie. Para mí los cuadros son como hijos, transmiten algo muy íntimo, muy personal; estoy en ellos hasta en el último detalle y si están bien hechos, ?se sostienen? solos y prefiero desaparecer de su lado para que hablen por sí mismos”.
En una muestra que se realizó en 1995 el crítico Ramón Pérez escribió: “la artista evidencia, entre otras virtudes constantes, un preciso sentido de los ritmos plásticos y de las relaciones del color y la forma. Es casi innecesaria la cuidadosa maestría con que esta dibujante maneja las
superficies y los medios de expresión que le sirven para crear universos múltiples, donde se acumulan y superponen formas y figuras en densas situaciones sin que se resienta la armonía de las partes ni el equilibrio básico. En todas sus obras está presente el profundo misticismo de la artista que cree en Dios, que la vida es solo un tránsito en un camino eterno, y pinta y dibuja seres extraños, universos desconocidos, pero no surreales sino ultrarreales, trascendentes. Sus dibujos y pinturas aluden a la presencia de la divinidad en la vida del hombre y a los ángeles, apoyos necesarios en las horas difíciles”, añadía el crítico.
La artista realizó numerosas exposiciones en Tucumán y en otras provincias. En 1970 participó en el Salón Internacional de Dibujo de Barcelona, y en 1978 su obra fue seleccionada para intervenir en una muestra de dibujo en Pamplona. Además obtuvo diversos premios: en 1977 recibió el Premio Fondo Nacional de las Artes en Dibujo en el XIV Salón Nacional de Santa Fe. ?