MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero dispuso dar un nuevo golpe de timón para enderezar el rumbo de un Gobierno que deriva en el contexto electoral y en el de la confianza de la sociedad. Con la estabilidad que ofrecen los pactos con el PNV (Partido Nacionalista Vasco) y la CC (Coalición Canaria) para garantizar la supervivencia del Ejecutivo hasta el final de la legislatura, el presidente dispuso cambios de fondo y forma en su Gabinete.
Así emerge la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba como hombre fuerte, ya que será el "número dos" y el posible heredero de la candidatura para pelear las próximas elecciones presidenciales.
Pero la reestructuración va más allá. Supone un fuerte giro a la izquierda y un gabinete con mayor peso político para recuperar a las bases y dar la vuelta a las encuestas que lo sitúan ya al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy hasta 14 puntos por delante del PSOE.
El movimiento de Zapatero hay que entenderlo por partida doble. Por un lado está el Gobierno y, por otro, el PSOE. En el horizonte, las elecciones y por el otro, recuperar la confianza ciudadana. En ambos escenarios hay claros ganadores y profundas lecturas políticas. La ?vieja guardia? socialista recupera mucho peso.
Los cambios más significativos son la salida de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y del ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos. Pese a la baja de estos dos baluartes del Ejecutivo, el cambio se apoya en una presencia fuerte de "pesos pesados" socialistas.
De la Vega será sustituida por el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, que mantendrá esa cartera junto con la vicepresidencia primera. Moratinos será sucedido por la hasta ahora ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, quien recientemente perdió las primarias para ser la candidata socialista al gobierno regional de la Comunidad de Madrid.
Según analistas, los cambios en el Ejecutivo, hechos para afrontar la crisis económica, tomaron por sorpresa a los españoles, ya que Zapatero dio a entender en las últimas semanas que el relevo de Celestino Corbacho -había anunciado su salida- en el ministerio de Trabajo no acarrearía más relevos. (DPA)