"En realidad lo del tango viene de mis ganas de cantar canciones de Eladia Blázquez", aclara Sandra Mihanovich. La cantante, que mañana presentará en Tucumán su espectáculo "Honrar la vida + clásicos", explica que llegó a este género -uno de los pocos que le faltaba abordar en su carrera- a partir de la admiración que siente por la intérprete y compositora fallecida en 2005.
Mihanovich se propuso hacer un disco homenaje después de haber compartido con Eladia asados, partidas de truco y algunos mates y vinos. "Fue una autora que con su mirada aguda y cómplice, con su ironía, nos representa maravillosamente bien", apuntó.
Pero más allá de la fascinación por la obra de Blázquez, Mihanovich valora el papel que jugó en la música popular en sus inicios, cuando se sobrepuso al machismo y a los prejuicios para cantar tangos. "Era hija de inmigrantes españoles, y me contó que cuando empezó tomaba el subte para recorrer radios y poder cantar. Tuvo una vida muy interesante y pintoresca, llena de anécdotas, y logró el reconocimiento de contemporáneos como Piazzolla y Expósito, con los que trabajó... Ella se ganó un lugar por empeñosa y talentosa", destacó la cantante durante una charla telefónica con LA GACETA.
Mihanovich encuentra algunos puntos en común con Blázquez, aunque no lo asume como un elemento para hacer flamear banderas. "Sí, es verdad, cuando yo empecé todavía había muchos prejuicios, y había una frase recurrente: 'las mujeres no venden' -sostuvo-. Pero bueno, nos fuimos abriendo camino como en todos los espacios de la sociedad".
Hasta hace dos años, por ejemplo, Mihanovich estaba convencida de que la sociedad argentina no estaba preparada para ciertas discusiones, como el matrimonio igualitario, por ejemplo. "Por suerte me equivoqué. Parece que estamos creciendo, que podemos dar opiniones y disentir, ejercitar la democracia como corresponde, no tener que partirle la cabeza con un  palo al de enfrente porque piensa diferente", afirma.
"Por suerte la sociedad evoluciona, aunque lentamente -añadió-. Pasaron 30 años de democracia, y estemos de acuerdo o no con determinadas cosas, se está ejercitando la democracia, se pone en funcionamiento el país".
Al aludir al matrimonio igualitario, dice que está convencida de que la ley debe ser pareja para todos, aunque ella no se siente punta de lanza de ninguna lucha. "Por ahí uno se ataja más de lo que debe", dice en tono autocrítico.
Mihanovich está muy involucrada con este proyecto, que empezó cuando en 2008 seleccionó las canciones de Eladia que quería cantar. Grabó el disco y desde enero viene presentado el recital, primero en el Maipo y ahora en gira por el país.
"Cuando encaré las canciones no tenía dimensión de lo interesante de su obra, que es profundamente argentina", define. "Y a mí, que soy una cantante pop, si se quiere, o no de música específicamente argentina, me completa muchísimo abarcar este repertorio, me hace sentir que se asienta mi identidad argentina, aunque me siento argentina, por supuesto", confirma.
"Honrar la vida + clásicos", el espectáculo que Sandra Mihanovich viene presentando por el país, se divide en dos partes, como su nombre lo indica.
Durante el primer segmento desarrolla el homenaje a Eladia Blázquez, con "A pesar de todo", "El corazón al sur", "Prohibido prohibir" y "Convencernos", entre otros. En el segundo aparecerán sus clásicos "Soy lo que soy", "Puerto Pollensa", y muchos más.
"Me siento bien con esas canciones que canto siempre, porque el espectáculo en vivo es único e irrepetible, cada escenario es diferente, y la emoción compartida hace que para mí no tengan fin ni punto de saturación; las canto como renovando emociones, cariño y afecto -explicó-. Ya no me pertenecen, son nuestras, significan cosas para mí y para muchos más, y eso hace que sean diferentes, a pesar de la repetición".
"Y las canciones de Eladia son para que un intérprete se haga un picnic. Son muy ricas, llenas de sutilezas, matices, colores, texturas y un montón de cosas desde la forma y descripción, que te llevan a zambullirte en el texto y disfrutarlo", confiesa con admiración.