Advierto en las declaraciones del jefe de Policía un tono innecesariamente provocador, alarmista y evasivo. El discurso es provocador en cuanto señala a los operadores judiciales como médula del problema de la inseguridad, al atribuir al Poder Judicial la falta de castigo y sanción a delincuentes "detenidos" por la Policía en "innumerables" casos, liberados casi de inmediato por la Justicia. Y es alarmista en cuanto acude a cierta información estadística con la que pretende justificar ante la opinión pública sus afirmaciones y deslindar así, de manera evasiva, la responsabilidad funcional que corresponde a la fuerza policial a su cargo en el desarrollo de las tareas de prevención del delito. La solución al problema de la inseguridad incumbe a todos. Una nueva manera de pensar y actuar viene caminando. Ya lo había anticipado Einstein: "No podrás resolver los problemas que tienes hoy pensando a la misma manera que pensabas cuando los provocaste".