Truchar, trucho, truchaje son de las palabras más empleadas cotidianamente por los argentinos. El Diccionario de la Real Academia Española asegura que constituyen vocablos coloquiales propios de nuestro país y de los uruguayos. Lo ilegal, lo fraudulento ejerce una suerte de fascinación en una buena parte de nuestros connacionales. Tiene que ver probablemente con una extraña vocación por violar las normas, por transgredir. Ello sucede, por ejemplo, con la piratería de CD y DVD.
En los últimos años, se viene anunciando la desaparición de la industria del video y de discos como consecuencia del crecimiento constante de la venta indebida. Los empresarios dijeron que en seis meses el sector puede desaparecer y denunciaron que el pillaje produce más de $ 1.000 millones anuales, lo cual ya generó la pérdida de 10.000 empleos. Se quejaron, además, de que más del 40% del precio final del alquiler o venta de un DVD son impuestos. La venta de DVD bajo las normas impuestas genera una ganancia de apenas $ 70 millones. Con la irrupción del DVD en 2003 en la Argentina el comercio legal fue creciendo, hasta que en el 2008 decayó y su contrapartida ilegal comenzó con una carrera en alza sin interrupciones.
A fines de 2008, representantes de la industria discográfica en Tucumán afirmaron que de cada 10 CD que se vendían en la provincia, seis eran truchos y pidieron a la gente que tomara conciencia de que estos productos eran ilegales. Por otro lado, reclamaron que las fuerzas de seguridad actuaran de oficio y no solamente durante operativos programados, y que se tomara decisión política de no permitir la venta de estos objetos. "Todos sabemos dónde se comercializan los CD y los DVD truchos. Solamente hay que tomar la decisión. Permitir que se comercialicen es similar a dejar que una persona monte un puesto callejero y ofrezca autopartes robadas; es un delito", denunciaron en esa oportunidad.
Directivos de la Unión Argentina de Videoeditores y de la Unión Trabajadores Sociedades de Autores y Afines dijeron que las ventas en los videoclubes cayeron un 70% y se produjeron cierres de empresas importantes como Gativideo; también cerraron sus puertas en los últimos tres años LK-Tel y 2.500 videoclubes en el país. A este ritmo, vaticinaron que de los 800 locales que existen en la actualidad, en seis meses quedará sólo la mitad.
En marzo pasado, videoclubistas tucumanos se quejaron porque las calles habían sido abandonadas por las autoridades en manos de los ambulantes. Un comerciante afirmó que había visto en dependencias oficiales a policías eligiendo DVD truchos, en lugar de hacer cumplir la ley que prohíbe fabricar y vender copias sin autorización.
La venta ilegal de DVD y CD vulnera la propiedad del derecho intelectual y perjudica a los artistas que son los que generan la materia prima. Lo mismo sucede con los libros que se fotocopian. Sin embargo, en nuestra ciudad no hay una lucha constante contra la piratería; los operativos son muy esporádicos. Los puestos de venta indebida pululan en el microcentro, especialmente fuera del horario comercial en el que no hay controles. La Policía no puede aducir que desconoce esta realidad cotidiana. Si hubiera realmente la voluntad de combatir esta práctica, ya habrían desaparecido estos vendedores de las calles. Se trata, por otro lado, de avanzar en desarticular la mafia que promueve el robo porque el ambulante es apenas la punta del ovillo.
La venta ilegal existe porque alguien compra. El ciudadano debería tomar conciencia de que cada CD o DVD trucho que adquiere o libro que se fotocopia, está dañando a quienes se han esforzado intelectual y económicamente para poder llegar a editar su obra.