SAN PABLO, Brasil - La tercera fuerza política de Brasil, el Partido Verde, optó ayer por permanecer neutral en la cada vez más estrecha carrera al balotaje presidencial, y apuntalar así su avance en la agenda ambiental.

La ex candidata Marina Silva afirmó que la neutralidad dará al Partido Verde más influencia en los debates nacionales que se realicen hasta la definición, el 31 de octubre, entre la candidata del partido gobernante, Dilma Rousseff, y su oponente, el ex gobernador José Serra. "Deberíamos ubicarnos en una posición de moderadores", dijo Silva en una convención del Partido Verde. La ex ministra de medioambiente y reconocida defensora del Amazonas terminó en un sólido tercer puesto en la primera vuelta -el 3 de octubre-, forzando la segunda vuelta.

Tanto Rousseff como Serra cortejaron a Silva para lograr el apoyo de su electorado, pero la candidata ya había insinuado que era improbable que se volcara por alguno de los dos.

"El voto es secreto y voy a mantener ese derecho que tengo. Voy a promover el debate para que el electorado brasileño elija lo que es mejor para Brasil. No es de neutralidad, es independencia, porque el partido permite que cada uno apoye a cada candidato, pero no como integrante del partido", explicó Silva a los periodistas.

La decisión fue saludada por la audiencia de la convención con una fuerte ovación. Algunos analistas opinan que la neutralidad del PV podría significar un contratiempo para Serra, que está buscando atraer tantos votos como le sea posible. El gobernante Partido de los Trabajadores nunca estuvo seguro de ganar más apoyo del PV.

Silva, que cosechó 19% de los votos en la primera vuelta, señaló el viernes que el tono agresivo de la campaña impidió tanto a Rousseff como a Serra discutir en profundidad los problemas de Brasil.

Obligados

La decisión del PV obliga de alguna manera a la oficialista Rousseff y al opositor Serra a buscar voto por voto los casi 20 millones de sufragios que logró Silva, en la primera vuelta.

El derrotado candidato del PV a la gobernación de Río de Janeiro, Fernando Gabeira, adelantó en cambio su voto a Serra, y otra figura partidaria, el ex ministro de Cultura de Lula, Gilberto Gil, anunció en cambio su apoyo a Rousseff.

Cifras y aborto

La última encuesta de la firma Datafolha mostró un 54% de intención de voto para la ex jefa de ministros de Lula contra el 46% del ex gobernador de San Pablo.

Según la encuestadora, el 55% de los votantes de Silva está respaldando a Serra a dos semanas de las elecciones presidenciales.

En tanto, la campaña se volvió más virulenta en los últimos días. Este fin de semana el tema del aborto se mantuvo en el centro de la escena. El comando de campaña de Serra negó que la esposa del ex gobernador de San Pablo, la ex bailarina chilena Mónica Allende, se hubiera sometido a un aborto en los 70, como contó una ex alumna de la mujer.

La ex alumna Sheila Ribeiro contó a la prensa este hecho "indignada" porque Serra y su esposa sostienen que Rousseff despenalizará el aborto.

Asimismo, hubo otros capítulos vinculados a las cuestiones religiosas en medio de la campaña. Por un lado, se conoció que el obispo de Guarulhos, Luiz Gonzaga Bergonzini, mandó a imprimir 2 millones de panfletos que piden no votar a Rousseff por estar a favor del aborto -aunque ella lo descartó-; y por el otro, un sacerdote suspendió una misa en Ceará porque dentro de la iglesia había volantes contrarios a la postulante del PT. Serra participaba de ese oficio religioso. (DPA-Reuters)