En cierto sentido, fue un reality show con una audiencia varias veces millonaria y candidata al Guinness (se estima que llegó a los 1.000 millones de televidentes, 200 millones más que Sudáfrica 2010), un rescate en el que "lo real" que mostraban las cámaras era "ficcionalizado" por música de fondo al mejor estilo Hollywood, enfatizando la dramaticidad del relato.

Sin embargo, es innegable que las vivencias de los 33 mineros que esta semana fueron rescatados de la mina chilena San José no fueron ficción; aunque ya haya lista de espera para convertir ese drama con final feliz en productos mediáticos diversos.

Al margen de ese costado lucrativo y "espectacular" del drama que mantuvo en vilo a las audiencias de los cinco continentes, subyace la pregunta acerca de cuáles fueron los valores que quedaron enfatizados en estos 69 días que pasaron desde que los 33 trabajadores quedaron sepultados por las rocas de la mina de Copiapó. En otras palabras, ¿qué fue lo que conmovió a los millones de ojos que amanecieron el miércoles aferrados al televisor? ¿Con qué costados de esta historia se sintieron afectivamente identificados?

En el ómnibus, en el trabajo, en la casa, en el colegio ¿de qué hablaban los tucumanos ayer y el martes? Arriesguemos un ránking, y es seguro que "Yoni" Barrios y su amante Susana Valenzuela encabezan la lista, por lejos. Un poco más atrás, el mensaje del último minero en dejar la mina, Luis Urzúa, a Sebastián Piñera: "presidente, le entrego la guardia"; (el capitán que no abandona a su gente, y que se va al final ) o la imagen vital de Miguel Sepúlveda, el segundo en abandonar la mina. ¿De qué "hablaban" esas escenas? En el primer caso, del amor y de la transgresión; en el segundo, de lo que significa ser líder. Con matices, en los dos casos se trata acerca de cómo el imaginario colectivo quiere reconstruir ese "camino del héroe", en estos tiempos yermos de ejemplos al respecto.

Si Joseph Campbell viviera, podría estar escribiendo ya la segunda parte de "El héroe de las mil caras", el texto clásico sobre teoría del mito que el filósofo norteamericano escribió en la década del 50. En "El héroe..." hay: una rutina que se interrumpe para ingresar a un mundo desconocido; un llamado a la aventura; un desafío; un "algo" o "alguien" que viene en su ayuda, y que lo entrena para encarar esa aventura; un camino poblado de pruebas; laberintos en los que hay que elegir entre el bien y el mal; la recompensa por haberse sobrepuesto al miedo; un camino de vuelta al mundo ordinario; la resurrección del héroe que ha enfrentado la muerte, y que de regreso al mundo ordinario debe usar todo lo aprendido. Si se lee con atención, detrás de cada superproducción de Hollywood están los pasos del camino del héroe de Campbell. Y la historia de "los 33" satisface con creces cada uno de esos pasos rituales, con el agregado de un final feliz que, además, no es cuento, sino real.

Ayer, un psicólogo que acompañó a los mineros en su largo "camino del héroe", afirmó que, para ellos, esta fue "una experiencia liberadora". El tiempo dirá qué hará cada uno de ellos con ese empoderamiento; recién entonces se sabrá si "los 33" no defraudan a ese imaginario ávido de héroes.