SAN PABLO.- El payaso Tiririca, elegido diputado federal con más de 1,35 millón de votos en los comicios generales del domingo, perderá el mandato que recibió de las urnas si se demuestra que es analfabeto. Ente las sospechas expresadas por un fiscal público, el juez electoral Aloisio Rezende Silveira dio 10 días de plazo para que el candidato, cuyo nombre es Francisco Everardo Oliveira Silva, se someta a una prueba de que sabe leer y escribir.
Estar alfabetizado es una de las condiciones que impone la ley brasileña para los interesados en disputar cargos públicos en elecciones. Para concurrir como candidato a la Cámara Federal por el pequeño Partido Republicano (PR), Tiririca tuvo que entregar a la Justicia Electoral una declaración escrita a mano y firmada. Sin embargo, análisis realizados por expertos del Instituto de Criminalística apuntan la posibilidad de que el documento original no fue escrito por el candidato. "Alguien, digamos, empeoró su propia caligrafía para presentar el documento como si hubiese sido escrito por el candidato. Al parecer, no tendría condiciones para escribir", dijo el fiscal Mauricio Ribeiro Lopes.
Efecto dominó
El payaso, que fue el diputado más votado de Brasil en las últimas elecciones, se encuentra en su estado natal, Ceará, en el noreste de Brasil, y no hizo comentarios. La lluvia de votos resultó de una campaña electoral polémica, cuya principal consigna fue: "Vote por Tiririca; no será peor de lo que está". En su propaganda televisiva, el artista confesó abiertamente su total ignorancia sobre política: "¿Qué hace un diputado federal? No lo sé, pero si votan por mí después les cuento". El aluvión de votos que recibió Tiririca llevó a la Cámara Baja a otros tres candidatos de su coalición oficialista, que también podrían perder sus mandatos en caso de que se compruebe que el artista no debía haber competido.
Por el voto religioso
Entre tanto, la candidata presidencial oficialista Dilma Rousseff, que irá a balotaje contra José Serra el 31, destacó ayer sus antecedentes católicos con el objetivo de recuperar a los votantes religiosos, cuyas dudas sobre su fe y su posición ante al aborto podrían haberle costado una victoria en primera vuelta el domingo. "Personalmente, soy de familia católica. Estoy y siempre he estado a favor de la vida", manifestó la ex guerrillera.
Rousseff no hizo referencia a su posición sobre el aborto. Videos de internet que muestran comentarios pasados suyos al respecto fueron algunos de los más vistos en las últimas semanas. En ellos se la ve hablando aparentemente a favor de la despenalización del aborto, que es ilegal en la mayoría de los casos en Brasil.
Muchos votantes que se oponen al aborto, especialmente cristianos evangélicos, dejaron de lado a Rousseff para votar por Marina Silva, del Partido Verde, que capturó un sorpresivo 19% de los sufragios. Los cristianos evangélicos están ganando influencia en Brasil y actualmente representan cerca del 20% de la población. (Reuters)