Se llama como el notable escritor romántico italiano del siglo XIX, pero este nació en Pergamino (Buenos Aires) en 1963 y es músico. Ha obtenido algunos lauros: una mención especial del Premio Nacional de Música (1995) y distinciones en 1991 y 1993 en la Bienal de Arte Joven. En 2003 dio a conocer su primer CD Aire fresco y en 2008, Las tres orillas. En Solo piano entrega piezas de su autoría, de los Hermanos Simón, María Elena Walsh, Ariel Ramírez y Manolo Juárez, entre otros. El crédito de Pergamino muestra de diversas maneras su sensibilidad y creatividad musical. Las versiones jazzeadas de Alejandro Manzoni de la Chacarera de un Triste o Serenata para la tierra de uno reflejan su vocación por evitar lugares comunes y aportar su mirada propia. En sus interpretaciones hay vértigo (Flor de Mayo, Presencia del diablo), meditación (Como volando), nostalgia (Lejos, Zamba de Usted), sutileza y swing (Chorinho del duende, Blues Pampa): Apoyado en una buena técnica, destreza digital y un infalible sentido del ritmo, Manzoni es de esos pianistas que se destacan por su originalidad para la improvisación. Su disco no sólo es un oasis musical entre tanto barullo comercial, sino uno de los mejores que se han editado en los últimos tiempos.