"Estoy adrenalítica" (sic), dijo la bailarina Jazmín Monserrat, de pie frente a Catherine Fulop, Maximiliano Guerra y Kike Teruel.

Con el sueño de recibir un envión que lleve sus virtudes a las pantallas de miles de televisores argentinos, los tucumanos que pasaron el casting de "Talento Argentino" se prepararon nerviosos para enfrentar las siete cámaras y las 500 personas que asistieron a la grabación en el Teatro San Martín.

"Desde hace un año trabajamos en grupo los cuatro. Vamos a fiestas de 15, certámenes y festivales", dijo Matías, que integra el grupo de baile de cuarteto/merengue Los Explosivos. Su coreografía, comentaron los cuatro sonriendo, tiene mucho movimiento de cintura. "Es para las chicas", deslizó Gustavo.

Alfonsina Medina y tres amigas formaron en su Tafí Viejo natal, hace un año, el grupo Las Mimó. Inicialmente hacían musicales y coreografías, pero de a poco y con estudios de teatro en curso, entrelazaron esas técnicas con las de fonomímica. "Con música hacemos un show de mimos y danza", explicó. "Cuando nos presentamos en fiestas mucha gente nos pedía que participemos en este concurso. Y acá estamos, tratando de avanzar y hacernos conocidas", agregó antes de posar para las fotos.

En los pasillos del teatro se escuchan chacareras. En un recoveco del primer piso, una voz finita entona "La atamishqueña". Laureano Leguizamón tiene 13 años, y desde hace cinco canta y toca la guitarra en escenarios de la provincia. "Este es mi sueño, lo vengo persiguiendo desde hace mucho y voy a subir al escenario con toda la garra y la fuerza", anunció.

Los hermanos Agustín (12 años, en guitarra) y Javier Núñez (10, en violín), junto a Maxi Coronel (8, en bombo), aparecieron ataviados con bombachas de gaucho, impecables camisas blancas y fajas. "Vamos a tocar 'El remolino', de Chingolo Suárez. Ya hace un año que armamos el trío, pero por separado tocamos desde que éramos chiquitos. Queremos mostrarle nuestro folclore al país", anticipó el mayor. Él y su hermano, además, estudian en un instituto santiagueño y suelen participar en conciertos de música clásica.

Entre técnicos, asistentes y un coach que les da algunas pautas antes de salir a escena, los participantes se maquillan o calientan la voz aceleradamente. Pasan por el set armado para las fotos de difusión de la producción, y luego tratan de relajarse a la espera de escuchar su nombre para saltar al escenario.