El contexto de intimidad que brindaron el piano y la voz, solos sobre el escenario, permitió seguir los poco frecuentes caminos que tomaron Adrián Iaies y Roxana Amed para versionar clásicos de la música popular argentina y del jazz norteamericano.

El eclectisismo característico de Iaies a la hora de arreglar obras de otros autores se extendió ahora a otros géneros. En "Cinemateca finlandesa", el disco que grabaron juntos y que presentaron el viernes en el San Martín, la versatilidad pasional del pianista quedó al desnudo con un repertorio que, sin sobresaltos, pasó por Thelonious Monk, Gustavo"Cuchi"Leguizamón, Carlos Gardel y Charly García. Eso sí: de no ser por las letras que cantó Amed, o ciertos deslices rítmicos, pocos se hubieran dado cuenta de lo que estaban interpretando.

Las versiones son personales, diferentes de las originales. "La arenosa" (Leguizamón y Manuel J. Castilla), con la que abrieron el recital, lleva un tempo mucho más lento, y quedó la sensación de que Iaies -con sus dedos- y Amed -con su registro- pretendían estirarla para seguir sintiendo el sabor agridulce de la canción. Algo parecido pasó con "Balderrama": a la atracción que genera Amed se sumó el elemento de la percusión vocal suave, como acompañante de un paseo por la llanura.

Hablaron poco. Ella, lo necesario para contar que él es un confeso fanático del "Cuchi" y que Charly es su autor fetiche (tocaron "Rasguña las piedras" y "Viernes 3 am" en el cierre"). Él, lo hizo para contar que el repertorio se armó en torno de canciones perfectas que forman un hilo conductor de unidad destinado a disfrutar de la música. Y también para confirmar su debilidad por la obra de Thelonious, de quien hicieron, explicaciones mediante, "Pannonica". "Cuando tu no estás", de Gardel, sirvió para marcar un corte en la línea de tiempo, aunque no se quebró el encanto armónico establecido desde el inicio.

Amed, sentada en el taburete bailó con las manos. Iaies, siempre frente al piano (el Steinway, otro fetiche que lo llena de placer, según contó la cantante), gesticuló, encongió el hombro derecho en cada cambio de ritmo, y tararaeó en voz alta acompañando, por ejemplo, "Serenata para la tierra de uno", de María Elena Walsh, que no figura en el disco.

Los dos son, además, compositores (en el caso de Amed se destaca que es una de las pocas cantantesw de jazz que lo hace), y se dieron el gusto de interpretar "Foto de Helsinki 4. Awakening", que escribieron juntos para este disco.

El clima de melancolía sobrevoló la sala del San Martín con tanta tensión que no permitió llegar a la tristeza. El público, que no llegó a llenar el teatro, saludó con sus amables aplausos la posibilidad de presenciar un concierto diferente y tan cargado de pasión como de virtuosismo.