Si partimos de la premisa de que la situación sociosanitaria de una comunidad está estrechamente relacionada con el desarrollo económico y con la redistribución de la riqueza entre los individuos, resultará fácil comprender la realidad de Tucumán. Incluso la del NOA, porque los indicadores de calidad de vida y de nivel de salud no varían demasiado en una región de características comunes.

Hacer un balance del sector de la salud pública de la provincia y valorarlo en su justa dimensión requiere -obligadamente- efectuar una mirada retrospectiva. Y entre 2000 y 2010 -crisis económica de por medio- hay una diferencia abismal. No admitirlo sería caer en el terreno de la necedad o de la ceguera política.

Veamos: en salud, la demanda siempre supera a la oferta, y los recursos o presupuestos suelen estar por debajo del promedio universal. Tomando como referencia este contexto se pueden señalar los logros y las deudas pendientes en materia de salud.

Los logros
Sin escudriñar de dónde provinieron los fondos (merece un análisis aparte), la infraestructura de la red asistencial del Siprosa se amplió, se modernizó y se dotó de equipamiento y de tecnología médica de última generación. Y no sólo se beneficiaron los grandes hospitales de la capital, sino también el Regional de Concepción -por ejemplo-, cuyo instrumental quirúrgico permitió realizar por primera vez cirugías de alta complejidad en el interior de la provincia. El Centro de Salud cuenta con una nueva guardia y dos torres de atención clínica climatizada, más el acelerador lineal -único en el sector público del NOA- para el tratamiento de cáncer y el Observatorio de la Mujer. Pronto se instalará un tomógrafo similar al instalado en el Hospital de Niños y al que tiene el Hospital Padilla.

El hospital pediátrico fue totalmente remodelado, equipado y ampliado con dos nuevas torres. Del mismo modo fue rescatado y restaurado el centenario edificio del Padilla, que pronto contará con una moderna y amplia guardia de Emergencias. La Maternidad -"hospital amigo de la madre y el niño"- sigue en expansión edilicia, con modernos quirófanos, salas de parto y un servicio de Neonatología modernizado conforme a las normas de la OMS y con una atención humanizada y personalizada para con el niño prematuro en riesgo. "Es un error decir que todo está mal en salud...", admite el autoconvocado Jorge Mora. "Disminuyó la mortalidad neonatal y, por ende, es verdad que bajó la tasa de mortalidad infantil en la provincia. Estos números no se dibujan como arguyen algunos...", enfatizó el médico.

Sería imposible detallar aquí las mejoras realizadas en la infraestructura de la red del Siprosa. Pero sí es justo destacar que obras de esta naturaleza retrotraen a los años de gobierno de Celestino Gelsi, salvando las diferencias económico-financieras de hace medio siglo atrás en Tucumán como en el país. Hasta aquí, todo lo bueno, incluyendo la capacitación de los recursos humanos, la aplicación de los planes nacionales (Nacer, Materno Infantil, etc), del esquema nacional de vacunas y la inmunización masiva contra la gripe A y la estacional, entre otras acciones de prevención y educación contra enfermedades infecciosas, como el dengue, por ejemplo.

Las deudas
Como contrapartida de todos estos logros, el punto flojo que fisuró la atención de la salud pública de Tucumán fue el enfrentamiento entre el Gobierno y los Autoconvocados. Y los afectados fueron los tucumanos, los que menos tienen; aquellos cuya salud y bienestar dependen exclusivamente del Estado. Las partes se reconciliaron, pero un año y medio de lucha fue desgastante y sin sentido.

José Alperovich arrancó su gestión en 2003 con 8.000 agentes en el Siprosa. Hoy el sistema cuenta con una planta de más 15.000 empleados, incluyendo los profesionales. Y no son suficientes: sobran los administrativos y falta personal técnico, calificado y especialistas para poder aprovechar la capacidad ociosa -en turno vespertino- de toda la infraestructura sanitaria que tiene hoy Tucumán. Faltarían recursos humanos e insumos.

En salud queda mucho por hacer. Y con constancia y decisión política se puede llegar a alcanzar todas las metas propuestas, en especial aquella que se propuso la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el nuevo milenio: "Salud para todos". El país y la provincia cuentan con planes de salud perfectamente programados para corto y largo plazo -sostenibles en el tiempo- diseñados en sus comienzos durante la gestión del ex ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y perfeccionados y adecuados a las circunstancias y necesidades a partir de entonces.

Tras la puja con más costo político y social en la gestión de Alperovich, la armonía y la atención médica retornaron a los hospitales de la provincia. Los recursos humanos son lo más valioso en un sistema de salud. Motivarlos y dignificarlos como trabajadores es la esencia de cualquier política de salud.