Conocedoras de que el arte es el alimento del alma, hay sociedades que se sienten orgullosas de sus creadores artísticos y los reconocen constantemente de diversas maneras, no sólo a través de homenajes. "El artista, el músico, es un brote del paisaje, la hoja de un árbol, que es el mismo pueblo", solía decir Rolando "Chivo" Valladares, el compositor de folclore más importante que ha dado Tucumán. En nuestro país, por lo general, se tiende a valorar más lo que viene de otras geografías que lo propio. La expresión "¡qué va a ser bueno si vive a la vuelta de mi casa!" es bastante común y refleja lo que comentamos. Afortunadamente, siempre hay excepciones a la regla.

Por ejemplo, en 1987, el gobierno de Salta promulgó la ley Nº 6475 de Reconocimiento al Mérito Artístico por la cual se otorgaba una retribución vitalicia a creadores de su provincia, independientemente de la percepción de cualquier otro beneficio. Para ello era necesario tener 55 años y justificar una obra importante a través de publicaciones, grabaciones y distinciones.

La noticia no tardó en llegar a Tucumán, pero varios años transcurrieron entre debates, discusiones que se suscitaron entre los creadores y los representantes del pueblo hasta que el 29 de agosto de 1994, el entonces legislador Gumersindo Parajón presentó un proyecto de ley sobre el régimen provincial de reconocimiento al mérito artístico que se apolilló en los cajones de la Comisión de Educación. La sesión legislativa del 30 de mayo de 1997 lo pasó a archivo. Esa frustración no impidió que el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán avanzara con buen criterio con ese proyecto y el 17 de marzo de 1998 sancionó la ordenanza Nº 2.662 de "Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística", con carácter de premio vitalicio. La iniciativa pertenecía al entonces concejal Jorge Uasuf. Fue incluso promulgada, pero nunca puesta en práctica. Inexplicablemente, el 21 de diciembre de 1999, los ediles derogaron la norma mediante la ordenanza Nº 2.883.

En su última sesión, el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la iniciativa por la que se crea la "Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística" con carácter de premio vitalicio, impulsada por el edil José Luis Avignone. En los fundamentos se señala que la propuesta cuenta con numerosos antecedentes de leyes similares en plena vigencia en varias provincias, como las de El Chaco, Córdoba, La Rioja, Jujuy, desde 1985, y Salta, desde 1987. Pueden acceder a la distinción los artistas plásticos, escritores, compositores, directores de orquesta y corales, maestros luthiers, que deben tener un mínimo de 60 años. Los aspirantes a la distinción deberán haber obtenido un primer premio a nivel nacional (salones nacionales), el primero de un certamen regional, provincial o municipal o demás premios creados por organismos reconocidos (la Sociedad Argentina de Escritores, el Fondo Nacional de las Artes, Sociedad Argentina de Artistas Plásticos e instituciones oficiales de igual o mayor nivel). El monto del reconocimiento mensual -prescribe la iniciativa- será equivalente al haber de las categorías municipales, con igual forma de actualización automática y de acuerdo con una escala. Para quienes obtuvieron premios nacionales se aplicará el equivalente a la categoría 24 (máxima) del escalafón municipal.

Con frecuencia la clase dirigente de turno usa dineros públicos con fines electorales, pero a la hora de pensar en la cultura, la respuesta es que no hay dinero. Es penoso que en más de tres décadas no se haya logrado hacer justicia con quienes además nos prestigian en otras geografías. Creemos que si se promulga y reglamenta a la brevedad la propuesta se dará un paso importante en la gratitud hacia los hacedores de cultura que aportan su labor cotidiana y silenciosa al engrandecimiento espiritual de nuestra sociedad.