Las tiranías, las dictaduras y todo tipo de gobierno autoritario han destinado siempre una buena parte de su energía a perseguir a sus opositores para acallarlos y a cercenar la libertad de expresión, con la intención de ejercer un control total de la sociedad, en el que el disenso obviamente no tiene espacio. El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos que en su artículo 19 señala: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

Desde hace ya algunos años, la prensa viene soportando en nuestro país ataques sistemáticos del gobierno nacional que ha profundizado su política de confrontación con los medios que no son obsecuentes con su gestión.

En la 48º asamblea general ordinaria de la Asociación de Entidades Periodísticas (Adepa), oportunidad en que se eligieron nuevas autoridades, se dio a conocer el "Informe de Libertad de Prensa 2010". Respecto del hostigamiento constante que sufren los medios y periodistas independientes, el presidente saliente dijo que el Gobierno tiene todo el derecho a comunicar sus convicciones, a contestar y refutar las críticas, pero no a convertirse en el controlador de quienes deben controlar su gestión. "Hay medios críticos, otros son afines al Gobierno, pero tengo la absoluta certeza que ayudan más a un gobierno los medios críticos, que le dicen lo que está mal y lo que está bien, que los adictos que le dicen que todo está bien", afirmó.

En el Informe 2010 se asevera: "Los medios no somos, ni debemos ser, amigos ni enemigos de los gobiernos; somos, sí, un vínculo natural entre las expectativas de la sociedad y las políticas de Estado. Sobre tan trascendentes cuestiones informamos con toda la amplitud a nuestro alcance y publicamos comentarios y opiniones editoriales a fin de contribuir a la orientación de los lectores. Es más: los destinatarios de nuestros mensajes tienen abierta, de diferentes maneras, las páginas de nuestras publicaciones para manifestar su pensamiento, muchas veces en contradicción con el nuestro propio".

La entidad también hizo hincapié en la necesidad de recuperar el equilibrio entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que establece la Constitución, que es esencial para la preservación de los derechos fundamentales de la ciudadanía. Entre ellos, debe ocupar un espacio estratégico el de informarse libremente.

Sobre la iniciativa gubernamental de poner en manos del Estado mecanismos de control implícito en su rol de proveedor de papel a los medios gráficos, "se invierten las funciones propias de la institucionalidad republicana. Ocurre que quien debe ser controlado por el periodismo se convierte en controlante del insumo básico de la prensa... Hoy los medios cuentan con fluido abastecimiento de papel nacional e importado (sin aranceles), sistema que garantiza su funcionamiento". No es la primera vez que el poder central intenta controlar a la prensa. LA GACETA y otros diarios independientes fueron víctimas de un intento de amordazamiento a mediados del siglo pasado, cuando el entonces gobierno de Juan Domingo Perón les racionó drásticamente el papel.

El artículo 32 de la Constitución Nacional prescribe: "El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal". La libertad de expresión no es un obsequio de los gobiernos circunstanciales a la sociedad, sino uno de los pilares de la democracia, que es el sistema que los argentinos hemos elegido para vivir.