El 29 de julio pasado, la joven Carolina Píparo, que se hallaba encinta de nueve meses, fue asaltada por dos ladrones que se movilizaban en moto, que la balearon para robarle el dinero que momentos antes había retirado de una sucursal del banco Santander Río, de la ciudad de La Plata. Como consecuencia de la brutal agresión, la mujer tuvo que ser sometida a una cesárea de urgencia y su bebé falleció siete días después. La joven estuvo internada varias semanas y hace tres días anunció que se irá del país con su marido para intentar rehacer su vida.
El hecho que provocó la indignación de la ciudadanía tuvo proyección nacional. Algunos tucumanos fueron también víctimas de esta modalidad. Se considera salidera de Banco a toda acción desarrollada por dos o más delincuentes sobre personas que momentos antes han retirado sumas de dinero de entidades bancarias. Según la Policía Federal, en los años 1980 y 1981 se abrió en la Argentina la importación e ingresó una gran cantidad de motos de alta cilindrada, capaces de desarrollar llamativas aceleración, velocidad y maniobrabilidad, que las convertían en vehículos inalcanzables para cualquier móvil policial, aun a las motos del Cuerpo de Policía de Tránsito. Esta circunstancia fue advertida por algunos delincuentes que rápidamente crearon bandas de "salideras de banco". Estos grupos, integrados por tres o cinco malvivientes, siempre poseen un miembro que actúa como "sacador", siendo aquel que por su aspecto físico, vestimenta y pulcritud, despierta menores sospechas en el interior de los bancos. Este sujeto suele ingresar retirando algún formulario para luego, en el mostrador, fingir que lo está completando y observar desde ese lugar, las ventanillas de pago. Una vez elegida la víctima por el monto retirado, sale de la entidad detrás de la persona y mediante gestos disimulados, apunta a sus compañeros el lugar donde ha guardado el dinero. Inmediatamente comienzan a seguirlo dos delincuentes en moto, apoyados por algún automóvil. En determinado momento y no muy lejos del banco, los motociclistas sorprenden a la víctima con tal velocidad que, antes de que reaccione, ya se han dado a la fuga. Esta acción es observada desde el auto que sólo actúa de apoyo y en caso de alguna eventualidad.
La Cámara de Diputados de la Nación aprobó en la primera semana de septiembre la ley de seguridad bancaria, con la que se busca prevenir delitos a la salida de las entidades financieras y proteger a los clientes. La norma, que fue enviada al Senado para su tratamiento, contempla que los bancos tengan inhibidores de celulares y barreras visuales en las colas de las ventanillas de las cajas, entre otras medidas de seguridad. De esta iniciativa se hizo eco el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, que propuso además en su última sesión colocar cámaras de seguridad en las puertas de acceso y en las inmediaciones de los bancos.
Creemos que es positivo todo tipo de medidas que tiendan a mejorar la seguridad ciudadana, pero hasta el momento estas apuntan a interior de los locales bancarios. Los asaltos se producen a dos o tres cuadras de estos, de manera que debería pensarse en otro tipo de acciones en coordinación con la Policía. Por ejemplo, las fuerzas de seguridad podrían vigilar la city y estar permanentemente atentas a los movimientos extraños que pudieran producirse. Estos operativos podrían montarse también en los lugares donde cobran los jubilados, que suelen ser víctimas de motoarrebatadores.
Nos parece que si no se diseña desde el Estado un plan de seguridad integral, tomando como punto de partida la prevención, las medidas aisladas serán poco efectivas y la ciudadanía seguirá siendo blanco fácil de los delincuentes a la salida de los bancos.