BOGOTÁ.- El comandante militar de la mayor guerrilla izquierdista colombiana murió ayer, después de un bombardeo de las Fuerzas Armadas en la selva, en lo que fue considerado por el Gobierno como el golpe más duro al grupo rebelde en su historia.
El fallecimiento del estratega Jorge Suárez Briceño, alias "El Mono Jojoy", una de las cabezas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), podría acelerar el desmoronamiento del grupo rebelde más antiguo del continente y forzarlo a buscar un diálogo de paz, según analistas.
Unos 400 efectivos apoyados por 25 helicópteros y 30 aviones atacaron desde la madrugada del miércoles un campamento donde se refugiaba cerca al municipio de La Macarena, en el departamento del Meta, una zona selvática y montañosa donde aún tienen mucha presencia las fuerzas rebeldes.
"Esta es la ?operación bienvenida? a las FARC", dijo el presidente Juan Manuel Santos. "Este es el golpe más contundente a las FARC, más que el de Raúl Reyes, porque él era el símbolo del terror, él simbolizaba la violencia", dijo Santos desde Nueva York, donde asiste a la asamblea general de Naciones Unidas.
Jojoy, de 59 años, estaba acusado de dirigir ataques a poblaciones y cuarteles militares, de asesinatos, masacres y secuestros durante el largo conflicto interno y de controlar las zonas de las FARC en el este y sur del país. Sobre su cabeza pendía una recompensa del Gobierno de U$S 2,7 millones.
"Para esa organización el Mono Jojoy era como el equivalente al comandante del Ejército", dijo el ex comisionado para la paz Víctor G. Ricardo. "Es un golpe a su estrategia militar, es un golpe a la moral de la organización", agregó.
Su muerte es la más reciente de una serie de pérdidas de comandantes que sufre las FARC desde el 2002, cuando el ex presidente Alvaro Uribe, apoyado por Estados Unidos, le declaró la guerra a los rebeldes. Miles de combatientes han desertado desde entonces, lo que redujo las fuerzas rebeldes a 8.000 hombres desde los 17.000 que tenía, según cálculos de fuentes de seguridad. Aunque el presidente Santos se anotó una victoria con la caída del comandante y de otros guerrilleros, dijo que aún queda mucho por hacer y prometió seguir su ofensiva contra las FARC en todo el país.
"Al resto de las FARC le decimos que vamos por ellos, que aquí no vamos a bajar la guardia y no podemos ser triunfalistas porque falta todavía mucho camino por recorrer", dijo. "Pero este es el golpe más contundente que se le ha dado a las FARC en toda su historia", enfatizó el mandatario.
En las últimas semanas, una ola de ataques de las FARC acabó con la vida de más de 30 policías y soldados y contraataques de las fuerzas de seguridad produjeron más de 50 bajas a la guerrilla. (Reuters)