"El trabajo de la oposición es tenaz y sorprendente: prácticamente no hará falta que hagamos campaña en el 2011". Con errores ortográficos, el mensaje está dando vuelta por Twitter. Es atribuido a una cuenta de José Alperovich, el gobernador de Tucumán, pero en la Casa de Gobierno le niegan entidad. El uso de las redes sociales, con fines políticos, está dando vueltas por la cabeza del poder. A tal punto que los estrategas electorales del oficialismo analizan el uso de las herramientas 2.0 como una forma de llegar, más directamente, hacia un estrato social cada vez más esquivo a votar por el  alperovichismo: la clase media. Esa franja de la sociedad tucumana genera en el Gobierno más preguntas que respuestas. Por esa razón, en la sede del Ejecutivo está tomando cuerpo la idea de lanzar una cuenta verificada en Twitter para que el gobernador haga campaña. En el mismo paquete iría una cuenta en Facebook. Los jóvenes y no tan jóvenes también votan. "Sólo hay que armar un equipo que se encargue de administrar las cuentas", confiesa un allegado al mandatario.
El estilo es más cercano al que aplica en Twitter el ministro de Economía, Amado Boudou, netamente conservador e informativo, que el de Aníbal Fernández (Interior) o el del canciller Héctor Timerman, más expuestos a la polémica.

Mensaje directo
Los encuestadores oficiales afirman que los últimos sondeos permiten vislumbrar que Alperovich, que buscará su re-reelección el año que viene, tiene un alto grado de aceptación social, pero que eso no se traduce en adhesión, es decir, en un voto seguro. Y esto es un problema capital, un mensaje directo a la estrategia política del oficialismo. El domingo 28 de agosto de 2011, San Miguel de Tucumán será mas decisivo que siempre en el armado de la estructura de poder para los próximos cuatro años. Alperovich sabe que enfrentará una fuerte diáspora y, por esa razón, sus colaboradores diseñan estrategias para captar más sufragios.
A contrario sensu de aquel mensaje de Twitter, el grave error que puede cometer el oficialismo es subestimar a la oposición, que todavía no ha podido despertar de ese largo sueño autoimpuesto por la fuerza de los números de bancas y de la billetera oficial.
Alperovich también está preocupado porque la batalla impositiva está dejando heridos por distintos puntos de la provincia, desde el simple contribuyente hasta el más encumbrado funcionario. La actualización de valores catastrales puede colarse en la campaña en contra de los intereses políticos de turno. Más aún, por estos días se está definiendo si es que el Ejecutivo avanza -en 2011- con la idea de aplicar el 25% del revalúo catastral pendiente de ejecución, compensado con un descuento del 20% por pago anual anticipado del impuesto Inmobiliario.

@CFKArgentina
Al Gobierno de Alperovich no le hará falta plata para hacer política. El proyecto de Presupuesto Nacional 2011 ha sido generoso con Tucumán, como lo viene siendo desde que los Kirchner se instalaron en la Casa Rosada.
De acuerdo con las cifras difundidas por el Ministerio de Economía de la Nación, a Tucumán se le asignarán gastos por $ 8.370 millones durante el año electoral. Esa cifra es casi un 40% mayor a la prevista originalmente para este año. En el medio están las partidas discrecionales, esas que amplían la brecha entre gestiones aliadas y administraciones provinciales opositoras. Cristina Fernández de Kirchner (@CFKArgentina, en su cuenta en Twitter) está dispuesta a "federalizar" el consumo con tal que su esposo, Néstor, vuelva a la Presidencia. Sucede que el crecimiento interanual de las partidas presupuestarias están montadas en los incrementos salariales, en el reajuste de las jubilaciones y, por sobre todo, en los subsidios a las franjas sociales menos pudientes.

#Sincontratiempos
Con el gasto social cubierto y con un nivel de recursos (propios y nacionales) extraordinario, no se prevé que la gestión de Alperovich tenga contratiempos fiscales, por lo menos, hasta fines de 2011.
Tal vez esa sensación de billetera gorda ha llevado a quienes administran una cuenta "trucha", que pueden ser propios más que extraños, a señalar de que el alperovichismo no tendrá la necesidad de hacer campaña proselitista durante el año que viene. Sin embargo, el calendario de inauguraciones de obras dice lo contrario. Alperovich pretende subirse a la plataforma 2.0 para potenciarlas.